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Panel de Discusión: El papel de la educación en la prevención del extremismo violento

En los últimos años la escalada del extremismo violento ha tenido un gran impacto en el mundo, perturbando no sólo la vida de millones de personas, sino también interfiriendo en los avances en materia de paz, seguridad y protección de los derechos humanos. Si bien los perpetradores pueden ser de edades, géneros o nacionalidades diferentes, los jóvenes son especialmente vulnerables.

En este marco, y de acuerdo con su estrategia para fomentar la educación basada en valores para promover la consolidación de la paz, Arigatou Internacional Ginebra, en colaboración con la UNESCO y la Misión Permanente del Reino de Marruecos ante las Naciones Unidas en Ginebra, organizó un evento paralelo a la 33ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos titulado: Aprendiendo a Vivir Juntos: el Papel de la Educación en la Prevención del Extremismo Violento. El evento se celebró el 26 de septiembre en el Palacio de las Naciones, reuniendo a más de 50 representantes de las Misiones Permanentes ante las Naciones Unidas en Ginebra, organizaciones internacionales y actores de la sociedad civil.

El Panel estuvo integrado por el Sr. Hassan Boukili, Representante Permanente Adjunto, Representación Permanente ante las Naciones Unidas en Ginebra, Reino de Marruecos; el Sr. Abdulaziz Almuzaini, Director de la Oficina de Enlace de la UNESCO en Ginebra, el Padre Lawrence Iwuamadi, Académico Bíblico del Instituto Ecuménico de Bossey - Consejo Mundial de Iglesias; la Srta. Faten Madhi Al-Hussaini, Fundadora, Just Unity y la Sra. María Lucía Uribe, Directora, Arigatou Internacional Ginebra. El panel fue moderado por la Sra. Trisha Riedy, Administradora del Programa de Prevención de Conflictos y Paz, UNITAR.

Reconociendo a la educación como una de las herramientas más poderosas contra la propagación de las ideologías extremas, el evento tuvo como objetivo explorar qué tipo de educación los niños y los jóvenes necesitan recibir para construir resiliencia y resistencia a los comportamientos violentos y aprender a vivir juntos en sociedades inclusivas. Las discusiones también examinaron el papel de los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades religiosas, y sirvieron de plataforma para compartir buenas prácticas en la educación formal y no formal.

El Sr. Almuzaini subrayó el hecho de que los jóvenes deben ser una prioridad y deben ser parte de la solución contra la radicalización y el extremismo violento. Destacó el papel crucial de la educación: "El extremismo violento está en alza y está golpeando a cada sociedad, difundiendo el miedo y las ideologías violentas. La educación es clave para la prevención, y es una respuesta estratégica a las amenazas que enfrentan los jóvenes”.

El Plan de Acción del Secretario General de las Naciones Unidas para Prevenir el Extremismo Violento reconoce a la educación como una de las siete áreas prioritarias que deben considerarse al desarrollar planes de acción nacionales y estrategias regionales de prevención. Es a la luz de estos temas que el Sr. Boukili presentó una serie de iniciativas que el Reino de Marruecos ha estado implementando para fomentar la apertura y el diálogo interreligioso. Una de estas iniciativas está siendo llevada a cabo por el Instituto Nacional que beneficia a cientos de Imanes de África, Asia y Europa con programas de capacitación sobre el Islam moderado. También mencionó un famoso programa de televisión donde los líderes religiosos islámicos tienen la oportunidad de llegar a los jóvenes con mensajes positivos y transformadores, destacando la importancia de usar plataformas alternativas para transmitir mensajes positivos.

También mencionó varias iniciativas que el Reino de Marruecos ha estado coordinando a nivel de la ONU para prevenir el extremismo violento, citando el establecimiento de un Grupo de Amigos para la Prevención del Extremismo Violento en septiembre de 2016, así como la Declaración Conjunta del Grupo de Amigos sobre la lucha y la prevención del extremismo violento, apoyado por más de 40 países, durante la 33ª reunión del Consejo de Derechos Humanos.

Uno de los momentos más destacados de la sesión fue la intervención de la Srta. Faten Al-Hussaini de 21 años de edad, cofundadora de Just Unity, una organización que ofrece cursos, conferencias y talleres personalizados para estudiantes, profesores, autoridades locales, policía, empresas y organizaciones para ayudar a prevenir la radicalización y el extremismo entre los jóvenes en Noruega. Sobre la base de su experiencia como joven musulmana creciendo en Europa y trabajando directamente con jóvenes vulnerables, la Srta. Al-Hussaini destacó la importancia de la inclusión social de las familias migrantes en la cultura nacional como uno de los primeros pasos para prevenir el extremismo. La marginación tanto de la cultura local como de la comunidad de inmigrantes exacerba el sentimiento de rechazo y de no pertenencia. A su vez, son acogidos por grupos radicales donde pueden encontrar un nuevo sentido de pertenencia.

Las comunidades religiosas y los líderes pueden desempeñar un papel clave en el fomento de la comprensión y el respeto de las religiones entre los jóvenes mediante la promoción de la convivencia de personas de todas las culturas y creencias. Sobre este tema, el Padre Lawrence Iwuamadi mencionó cómo los líderes religiosos y las comunidades son a menudo modelos a seguir para niños y jóvenes; en lugar de convertirse en mensajeros de una retórica negativa. Los líderes religiosos deben tener la intención de crear un ambiente propicio que promueva el diálogo y la comprensión.

La Sra. María Lucía Uribe, Directora de Arigatou International Ginebra, subrayó la importancia de actuar de manera holística: "No basta con hablar de educación formal, cuando el ecosistema de desarrollo de un niño está compuesto por la familia, la escuela, medios de comunicación, medios sociales y el barrio donde crece. Por lo tanto, es necesario abordar estos lugares y promover la educación que va más allá de la escuela”.

También presentó el Programa Aprendiendo a Vivir Juntos como una herramienta práctica para ayudar a niños, niñas y jóvenes a tomar decisiones éticas, nutrir su espiritualidad, respetar a los demás y apreciar la diversidad, y contribuir a transformar sus comunidades. El programa Aprendiendo a Vivir Juntos se ha implementado en más de 30 países, llegando a más de 15.000 niños, enfatizó.

Arigatou International Ginebra espera continuar trabajando junto con sus socios para desarrollar maneras innovadoras de abordar, a través de Aprendiendo a Vivir Juntos, algunas de las condiciones que llevan a los jóvenes a grupos extremistas. Está en nuestras manos, como organizaciones que trabajan por el bienestar de los niños, trabajar en colaboración con gobiernos y organizaciones internacionales para desarrollar políticas, programas y espacios de aprendizaje para los jóvenes que fomenten identidades inclusivas, su sentido de pertenencia y capacidad de vivir y trabajar junto con los que son diferentes a ellos.

Damos las gracias a nuestros socios por su apoyo, a los panelista por enriquecer la conversación con su valiosa experiencia, y a todos los asistentes por su participación.