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El comienzo de una Comunidad de Práctica interreligiosa en República Dominicana

Jóvenes participando en la actividad "Tu silueta es la mía" durante la implementación del AVJ por Visión Mundial en República Dominicana.

El pasado 19 de enero se inauguró la Comunidad de Práctica de Educación Ética (CdP) en República Dominicana, reuniendo facilitadores de cinco diferentes organizaciones de diversos credos religiosos. En su primera reunión, los participantes compartieron sobre sus experiencias en la implementación el programa Aprender a vivir juntos (AVJ) uniendo sus conocimientos y aprendizajes para planear las próximas sesiones.

Esta CdP está compuesta por representantes de Visión Mundial, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, un centro educacional con trasfondo Bahá’í llamado Fundación de Desarrollo y Progreso Educativo, la Red de Educación Ética y Ciudadana, y Caminante Proyecto Educativo, una organización dedicada a empoderar a jóvenes vulnerables afectados por el turismo sexual en Boca Chica.

El vínculo de estas organizaciones con el programa AVJ comenzó en junio del 2015, cuando 30 educadores de 15 organizaciones de carácter religioso participaron en un taller de entrenamiento básico en Santo Domingo. La implementación sistemática que se inició a partir de aquel taller ha alcanzado a más de 100 niños de entre 13 y 17 años.

La primera reunión de la CdP permitió que los facilitadores fortalecieran sus relaciones y colaboración, profundizaran sus conocimientos en el enfoque del programa, y compartieran sobre sus logros, retos y aprendizajes producto de la implementación del manual.

Algunos de los desafíos más grandes enfrentados por los niños en las regiones donde se está llevando a cabo el programa son la pobreza extrema, la explotación sexual de niños en lugares turísticos, la fragmentación familiar y el embarazo adolescente. Según la Encuesta Demográfica y de Salud del año 2013, 20% de las adolescentes del país están o han estado embarazadas al momento de la consulta. Como afirmó Carmen Julia Gómez, coordinadora del proceso de Monitoreo y Evaluación y responsable del seguimiento de la implementación del AVJ en República Dominicana, la mejor manera de lograr un cambio real en la vida de los niños es educando en valores y promoviendo un cambio de actitud.

La discriminación religiosa también es un gran problema en República Dominicana. Vivir en un país isla donde más del 80% de los habitantes son cristianos deja muy poco espacio para la diversidad religiosa. Existe una falta de conocimiento general sobre otras religiones y creencias propiciando un ambiente de desconfianza y rechazo. Sin embargo, los facilitadores no pudieron encontrar evidencias de prejuicios religiosos entre los niños.

En cambio, sí observaron una notoria prevalencia de discriminación social y étnica, especialmente hacia los niños con rasgos oscuros como indicador de posibles raíces haitianas. Las difíciles relaciones que Haití y República Dominicana han mantenido históricamente han creado un ambiente de violencia que se ha ido permeando gradualmente hacia todas las capas de la sociedad. Aunque comparten la misma isla, haitianos y dominicanos mantienen diferentes tradiciones lingüísticas, socioeconómicas y culturales. Durante generaciones, ambos países han estado alimentando la creación de conflictos y el sentimiento de desconfianza mutua y animosidad, el cual puede ser percibido en el comportamiento de los niños que participan en los programas. No obstante, los facilitadores han observado que los talleres han contribuido a crear conciencia sobre las diferencias socioeconómicas que existen en sus comunidades.

Una práctica que ha dado buenos frutos es la de involucrar a los padres en el proceso. Antes de comenzar la implementación, los facilitadores de la Red de Educación Ética invitaron los padres a una reunión donde se les presentó el programa. A medida que las sesiones iban avanzando, los padres pudieron notar un cambio en el comportamiento de sus hijos. Los niños estaban siendo más responsables, receptivos y enfocados.

El objetivo a largo plazo de los miembros de la CdP es llevar el programa AVJ a la mayor cantidad de lugares posible para crear un real impacto en cada comunidad.

Agradecemos a los facilitadores que están implementando el programa en terreno por su contagioso entusiasmo; a los líderes de cada organización por su apoyo institucional, y a Carmen Julia Gómez por su incansable compromiso.

Ver, vivir y constatar el entusiasmo y compromiso de los/as facilitadores/as del manual Aprender a vivir Juntos de la República Dominicana alienta mi fe en la humanidad. El amor con que imparten los talleres es una manifestación del amor de Dios. ¡Me honra infinitamente acompañarles y mi alma se desborda de júbilo y gratitud!

Carmen Julia Gómez