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El Foro Interreligioso del G20 y el Compromiso de Arigatou International por un Llamado para la Acción

El foro interreligioso del G20 es un evento que se celebra anualmente y que busca aprovechar las funciones vitales que desempeñan las instituciones y creencias religiosas en la configuración del mundo en que vivimos. Dadas las restricciones actuales, la cumbre se celebró en línea en octubre de 2020.

El Foro fue organizado junto con la Asociación del Foro Interreligioso del G20, el Centro de Diálogo Internacional (KAICIID), la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas (UNAOC) y el Comité Nacional para el Diálogo Interreligioso e Intercultural (NCIRD) en el Reino de Arabia Saudita. El Foro acogió a 147 oradores y panelistas que representaban a 47 países y que participaron en la cumbre de cuatro días. Arigatou International Ginebra tuvo el honor de participar en el evento con la Sra. Maria Lucia Uribe, su Directora Ejecutiva, invitada a hablar en un panel de discusión sobre los grupos vulnerables en tiempos de COVID-19 durante el Foro Interreligioso del G20.

Durante el taller, la Sra. Uribe habló sobre la importancia de pasar de la vulnerabilidad a la resiliencia. Durante sus comentarios introductorios señaló que "pensar en las personas como vulnerables puede ser complicado. Ya que nos hace centrarnos en un enfoque de déficit que concibe a los individuos […] como impotentes". Señaló que a pesar de ser caracterizados como actores auxiliares durante la pandemia de COVID-19, dados sus riesgos de nivel relativamente bajo por el virus, los niños y niñas han visto sus vidas radicalmente alteradas con muchos efectos adversos como resultado de esto.

La Sra. Uribe propuso tres lentes a través de los cuales podríamos re-imaginar mejor el papel de los niños y niñas durante esta pandemia para que no se los considere meramente un grupo vulnerable y, al hacerlo, cambie el discurso que los rodea, sino también las acciones y respuestas de los gobiernos.

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La primera lente se ocupó de entender que el virus no es endémico, sino situado dentro de un contexto más amplio que toma en cuenta las realidades políticas y socioeconómicas que enfrentan las personas dentro de las comunidades. La desigualdad, la falta de servicios médicos y educativos, así como la inseguridad alimentaria son condiciones preexistentes cuyos efectos solo se han puesto de relieve con la presencia de esta pandemia.

En segundo lugar, debemos examinar el cambio de la vulnerabilidad a la creación de resiliencia. La Sra. Uribe destacó el valor de cambiar este marco mental como un medio para fomentar un sentido de inclusión entre los niños y niñas. Al fomentar este sentido de resiliencia, podemos ayudar a que los niños y jóvenes se vean a sí mismos, no como parte del problema, sino como agentes de cambio capaces de participar en acciones cívicas y sociales tangibles encaminadas a mejorar sus comunidades.

Finalmente, la Sra. Uribe señaló que pandemias como ésta aumentan el miedo entre la población. Es dentro de este miedo donde encontramos un terreno fértil en el que pueden arraigarse el racismo y la xenofobia. Para alterar el discurso en torno a los grupos vulnerables y mitigar la proliferación del racismo y la xenofobia, necesitamos, como lo expresa de manera tan sucinta la Sra. Uribe, "desarrollar enfoques comunitarios donde los beneficiarios de las intervenciones, en particular los niños, niñas y jóvenes, asuman el liderazgo, se apoyen unos a otros y sean aliados clave en el desarrollo de estrategias […] Ayudando a desafiar su visión como vulnerables e impotentes para transformar su percepción y su participación".

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La Sra. Uribe también colaboró ​​con otros participantes del Foro Interreligioso del G20 en la elaboración de un Informe de Política que incluía un Llamado a la Acción "para que los gobiernos del G20 y sus socios de desarrollo forjen una colaboración transfronteriza para avanzar conjuntamente en una agenda de educación inclusiva". (pág. 22, Informe de Políticas del Foro interreligioso del G20, 2020)

El informe de políticas señaló tres áreas de prioridad para las recomendaciones y acciones de políticas, y cada área contiene tres recomendaciones adicionales más específicas y relevantes. La primera área a destacar fue promover el bienestar como objetivo / propósito central de la educación. El principio rector en este caso es que los enfoques del plan de estudios deben centrarse en el bienestar como su objetivo principal. En segundo lugar, está el ámbito fundamental que garantiza la participación de todos en entornos de aprendizaje inclusivos. La pandemia ha sacado a la luz la desconexión entre la escolarización y los sectores no formales de la educación, como el hogar o la comunidad. Un cambio hacia un ecosistema en el que todas las partes interesadas (estudiantes, maestros, padres y comunidades) participen es esencial para ingresar al mundo posterior al COVID-19. Finalmente, tenemos la alineación del desarrollo profesional docente con un enfoque de bienestar e inclusión. Garantizar que la formación de los profesionales de la educación incorpore un enfoque en el bienestar de los niños y niñas constituye un paso fundamental para avanzar.

Fue un gran privilegio haber estado involucrados en un evento de este tipo y afiliarnos a la creación de un llamado a la acción tan inspirador. Nos gustaría agradecer a la Asociación del Foro Interreligioso del G20 y a todos sus socios por brindarnos esta oportunidad.

Se puede acceder aquí al taller y aquí al informe final.