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Analizando los derechos de los niños y las creencias religiosas con académicos y líderes en Ginebra

Foto: Sr. Andrés Guerrero, Asesor Principal, Arigatou International- Ginebra

Sr. Andrés Guerrero, Asesor Sénior, Arigatou International - Ginebra

En un mundo cada vez más globalizado, donde el panorama religioso está constantemente evolucionando, analizar el derecho de los niños a la autodeterminación en las creencias religiosas y el alcance del rol de los padres y cuidadores al encaminarlos se ha convertido en un trema urgente.

Arigatou International - Ginebra, junto con el Centro Interacadémico para los Derechos del Niño de la Universidad de Ginebra y otros socios, coorganizó la 10ma Conferencia Internacional sobre Derechos de los Niños y Creencias Religiosas: Autonomía, Educación, Tradición, que tuvo lugar del 2 al 3 de mayo de 2019 en Ginebra, Suiza.

“Si le sacamos provecho a nuestras diferencias, podemos beneficiarnos del conocimiento de cada uno, sus competencias y habilidades” recalcó Cheikh Khaled Bentounes, fundador del Día Internacional de Vivir Juntos”.

A través de una reflexión profunda sobre este complejo tema, esta conferencia internacional pretendió fortalecer el diálogo y el conocimiento con respecto a las libertades religiosas de los niños, y promover la concientización sobre los niños como sujetos de derecho.

Durante las presentaciones, los participantes hablaron acerca de algunas de las preocupaciones y reservas hechas sobre la base de la religión a la Convención sobre los Derechos del Niño. Resaltaron las mejores prácticas en cuanto a la tensión existente entre el derecho de los padres a guiar el desarrollo espiritual de los niños y el derecho de los niños a la autodeterminación, y abordaron experiencias y lecciones aprendidas en el trabajo comprometido con niños que son víctimas o vulnerables a la instigación de la violencia en nombre de la religión. Finalmente, los oradores reflexionaron sobre el rol de la educación interreligiosa en las sociedades seculares y su compatibilidad con la visión secular del Estado y el derecho a una educación que respete la identidad del niño.

“Las personas encargadas de desarrollar mallas curriculares necesitan rescatar la esencia misma del significado de educación, que está encaminada a ayudar a los niños a desarrollar todo su potencial, en armonía con el desarrollo de sus capacidades, no sólo intelectualmente, sino emocional, relacional y espiritualmente”, manifestó el Sr. Andrés Guerrero, Asesor Sénior de Arigatou International - Ginebra, al reflexionar sobre cómo los programas de educación intercultural e interreligiosa pueden “facilitar los procesos de aprendizaje que favorezcan el diálogo, la empatía hacia otros, el descubrimiento de sí mismos en relación con el otro y la construcción de un sentido común de pertenencia a la humanidad”.

Más adelante habló acerca de “Aprender a vivir juntos: Un programa intercultural e interreligioso para la educación ética”, el cual ha ayudado no sólo a abordar un amplio rango de preocupaciones, incluyendo la resolución no violenta de conflictos, el racismo, la discriminación o la exclusión, sino también el empoderamiento juvenil, la transformación de conflictos, la reconciliación, la colaboración interreligiosa y la cohesión social, llegando a cerca de 450.000 niños y jóvenes en más de 30 países.

Agradecemos a los coorganizadores, al Centro Interacadémico para los Derechos del Niño de la Universidad de Ginebra, a la Escuela Superior Pedagógica de Valais, a la Escuela Superior San Maurice y Brigue de Trabajo Social, al Instituto Internacional de Derechos del Niño y al Servicio Cantonal de la Juventud de Sion; así como a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas y al Centro Suizo de Experticia en Derechos Humanos por su colaboración.