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Poner fin a la violencia en la primera infancia: el rol de las comunidades religiosas

El 8 de marzo de 2018, al margen de la 37ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, la oficina de Arigatou International en Ginebra organizó un evento paralelo titulado Poner Fin a la Violencia en la Primera Infancia - El Rol de las Comunidades Religiosas, junto con la Oficina de la Representante Especial del Secretario General sobre Violencia contra los Niños, el Consejo Mundial de Iglesias, World Vision Internacional, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud. El evento fue copatrocinado por la Delegación de la Unión Europea ante las Naciones Unidas en Ginebra, la Misión Permanente del Reino de Marruecos, la Misión Permanente de Uruguay, la Misión Permanente de México y la Misión Permanente de Eslovenia ante las Naciones Unidas. 

Alrededor de 65 participantes, incluidos representantes de las Misiones Permanentes en Ginebra y organizaciones de la sociedad civil, reflexionaron acerca del impacto de la violencia en la primera infancia y la necesidad e importancia de abordar sus causas; mirando cómo las comunidades religiosas podrían ayudar a desafiar las normas sociales y culturales que justifican la violencia en la crianza de menores.

Los panelistas compartieron buenas prácticas de la Iglesia Ortodoxa Oriental y ejemplos del liderazgo de S.E. el Patriarca Ecuménico Bartolomé; así como ejemplos prácticos de las colaboraciones de Islamic Relief y UNICEF con organizaciones religiosas en diferentes partes del mundo. También se discutió la necesidad de aumentar la inversión y asegurar la inclusión de las comunidades religiosas y los actores religiosos en los programas y en las colaboraciones con los actores gubernamentales. Se hizo hincapié en la necesidad de continuar priorizando las leyes para prohibir el castigo corporal y proporcionar intervenciones que tengan una visión holística del desarrollo de la primera infancia.

El evento fue moderado por la Sra. Frédérique Seidel, Asesora Especial sobre los Derechos del Niño del Consejo Mundial de Iglesias, quien dio la bienvenida a los participantes y explicó los objetivos del panel. La Sra. Marta Santos Pais, Representante Especial del Secretario General sobre Violencia contra los Niños, resaltó en su discurso la importancia de invertir en la primera infancia, haciendo que el caso sea una estrategia muy rentable, que conduzca a una mejor salud y educación y a un aumento de la riqueza nacional, al tiempo que reduzca el costo social de abordar las consecuencias a largo plazo de la violencia en la infancia. Ella enfatizó que los primeros 1,000 días de la vida de un niño son la base para el desarrollo futuro completo de una persona. La Sra. Santos Pais hizo un llamado al rol de los Estados para hacer cumplir la prohibición legal de toda violencia contra los niños y niñas, incluso dentro del hogar, así como la implementación de políticas para apoyar a las familias en sus responsabilidades de crianza, ayudando a cambiar las mentalidades y comportamientos que promueven la violencia contra niños.

S.E. el Arzobispo Job de Telmessos, Representante Permanente de la Delegación Permanente del Patriarcado Ecuménico, ante el Consejo Mundial de Iglesias, destacó que proteger a los niños de cualquier tipo de abuso es el mensaje más natural del cristianismo. Desafortunadamente, el abuso no es algo que sólo sucede fuera de la comunidad cristiana, sino que también puede ocurrir dentro de ella. Por lo tanto, las comunidades cristianas están llamadas no sólo a proteger a los niños y niñas contra el abuso infantil y la violencia psicológica en la sociedad, sino también dentro de ellas mismos. Hizo hincapié en que, a través de la iniciativa "Compromisos de las iglesias con los niños", el CMI y UNICEF están brindando actualmente apoyo para garantizar la aplicación de medidas efectivas de salvaguardia en todas las iglesias.

El Dr. Etienne Krug, Director de Gestión de Enfermedades No Transmisibles, Discapacidad, Violencia y Prevención de Lesiones de la Organización Mundial de la Salud, destacó que uno de cada dos niños en el mundo se ven afectados por la violencia cada año, con consecuencias a largo plazo en la salud mental, ansiedad, depresión, así como cambios en los comportamientos más adelante en la vida que conducen al abuso de alcohol, prácticas sexuales no seguras, embarazos no deseados, entre otros. Cuando la violencia ocurre en los primeros años, cuando el cerebro se está desarrollando, el impacto es aún peor. Compartió que la OMS y UNICEF, en colaboración con muchos otros socios, lanzarán en mayo de 2018 un marco mundial de cuidado nutricional para el desarrollo de la primera infancia que reúne acciones esenciales en materia de salud, nutrición, seguridad, cuidado receptivo y aprendizaje temprano.

La Sra. Neelam Fida, Asesora Global de Protección e Inclusión Infantil de Islamic Relief Worldwide, manifestó que "comprometer a los líderes y comunidades de fe es fundamental para desmantelar los mitos de las malas interpretaciones religiosas y culturales que promueven el abuso y la violencia contra niños, niñas y mujeres”. La Sra. Fida compartió varios ejemplos de trabajo de capacitación de hombres y mujeres en la fe y líderes comunitarios sobre protección infantil, y cómo los líderes religiosos se han comprometido a diseñar sermones que desalientan la violencia contra los niños y niñas, llegando a 10,000 personas. 

El Sr. Aaron Greenberg, Asesor Regional de Protección Infantil de la Oficina Regional de UNICEF para Europa y Asia Central, destacó que "300 millones de niños de entre dos y tres años de edad experimentan una disciplina violenta”. Señaló que abordar el tema de la violencia contra los niños requiere que veamos el problema, no como un problema "sobre ellos sino sobre nosotros". “Todos hemos sido víctimas de la violencia. En el corazón de esto, hay un camino espiritual para que continuemos, como comunidades, como sociedades, como el mundo, en el cual las comunidades religiosas pueden jugar un papel enorme". También compartió varias buenas prácticas que contribuyen a poner fin a la violencia en la primera infancia, desarrolladas por UNICEF en colaboración con comunidades religiosas de todo el mundo.

La Sra. Maria Lucia Uribe, Directora de Arigatou International Ginebra, hizo hincapié en la importancia y los desafíos de trabajar en conjunto con las comunidades religiosas. Mencionó que uno de los principales obstáculos en la participación de las comunidades religiosas para poner fin a la violencia contra los niños y niñas en la primera infancia es la desconfianza en las autoridades gubernamentales, a pesar de su papel fundamental. Pidió aumentar la base de pruebas sobre el papel de las comunidades religiosas, particularmente al desafiar las normas sociales y culturales que justifican la violencia en la primera infancia y el papel positivo que desempeñan en el fomento de valores y espiritualidad en los niños y niñas y el apoyo a las familias en la creación de entornos seguros.

Las intervenciones fueron seguidas por un diálogo con los participantes, haciendo un llamado a una mejor colaboración entre los diferentes actores y sectores; la inclusión de las comunidades religiosas en los programas y estrategias nacionales; el importante papel del autoexamen dentro de las comunidades religiosas para desafiar las interpretaciones teológicas que pueden justificar la violencia contra los niños y niñas; además de medir el impacto de su trabajo.

La Agenda 2030 nos presenta la oportunidad única de crear alianzas genuinas para no dejar a nadie atrás, y debemos asegurarnos de que nadie se quede atrás en este importante esfuerzo para poner fin a la violencia contra los niños y niñas en la primera infancia.

 

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