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Reflexionando sobre la concientización como herramienta para fortalecer la espiritualidad de los niños y niñas para poner fin a la violencia en su contra

La Sra. Maria Lucia Uribe, Directora de Arigatou International Ginebra participó en la Cumbre Mundial de Concientización que tuvo lugar en Colombo, Sri Lanka, del 23 al 25 de febrero de 2018.

La cumbre, organizada por la Fundación Sati Pasala con la cooperación de instituciones gubernamentales, no gubernamentales y del sector cooperativo, reunió a ponentes y panelistas de todo el mundo durante tres días de influyentes debates sobre la concientización.

Los ponentes y panelistas en la Cumbre vinieron de todos los sectores de la sociedad, ya que era una asamblea de académicos, científicos, consultores de gestión, líderes gubernamentales y políticos, diplomáticos, médicos especialistas, líderes escolares y líderes religiosos de diferentes credos. 

La cumbre sirvió para construir alianzas entre diferentes naciones, culturas, etnias y religiones para difundir el mensaje del poder de la concientización y la influencia que esta puede tener como mecanismo de consolidación de la paz. Como dijo el Venerable U. Dhammajiva en su declaración de apertura, "Todas las partes, todos los grupos religiosos y de otro tipo deben unirse y trabajar juntos, y la concientización lo vincula todo".

Durante los tres días, hubo discusiones sobre el rol que puede tener la concientización para promover la diversidad y aceptación, ayudar a nuestro medio ambiente y promover la sostenibilidad, fortalecer la espiritualidad de los niños para terminar con la violencia en su contra y los impactos mentales y físicos positivos que la concientización puede tener sobre una persona.

La Sra. María Lucía Uribe expuso sobre la importancia de la espiritualidad en los niños pequeños. Como describió en su presentación, la espiritualidad es "una capacidad innata y natural ... [es] una capacidad de vernos a nosotros mismos como parte de algo más grande que nosotros y que nos ayuda a ir más allá, [y] a trascender". La violencia que se perpetra contra los niños, en cualquier forma, ya sea física o emocional, o a través de negligencia no solo perjudica su bienestar, sino que también destruye su bienestar espiritual y su desarrollo, pues destruye sus conexiones con otros y su sentido de confianza y respeto por los demás. Al apoyar a los niños y jóvenes en el desarrollo de su espiritualidad, es necesario crear ambientes seguros – ambientes libres de violencia y abuso. Ambientes que respetan la agencia de los niños y que los ayudan a desarrollarse como individuos en su propio derecho.

Usualmente, las familias y escuelas intentan eliminar la espiritualidad innata del niño al castigarlos, encajonándolos para que sean como los adultos quieren. Debemos fomentar una espiritualidad de “ir más allá”, interesada en lo fundamental y no en lo inmediato. "En última instancia, la concientización como herramienta para el desarrollo espiritual debería ayudar a los niños y jóvenes a desarrollar su sentido de pertenencia, de ser, de conectarse con los demás, de convertirse en lo que quieren ser y transformarse a sí mismos y a sus sociedades", dijo la Sra. Uribe al observar la conexión entre la concientización y la espiritualidad.

Cuando se trata de las repercusiones de la violencia, la concientización va más allá de sólo permitir que la víctima se recupere, sino que además se puede utilizar como una estrategia preventiva para detener la violencia antes de que suceda. Los cuidadores y los padres deben usar la concientización al criar a un niño, ya que les permite ver el impacto que sus acciones tienen en el niño y cómo puede afectar el bienestar espiritual de sus hijos. 

La Sra. Uribe concluyó: “La concientización no es un proceso o una herramienta para producir cierto tipo de individuos. Es parte del desarrollo de la espiritualidad y debería estar integrado en un marco más amplio, sostenido por un sistema de valores; para que no sea un proceso aislado, sino que parte de uno espiritual que pueda ayudar a los niños a ser más conscientes de sí mismos en relación con otros; a defender su dignidad humana y a reconocerse el uno al otro como parte de una humanidad en común, para así contribuir a la transformación positiva de nuestras comunidades.”

Gracias a los organizadores de la conferencia y a otros presentadores por organizar este evento y por invitarnos a participar.