Historias de implementación

Educación ética en las escuelas de Rumania: El valor de la formación y la educación continua

Laura Molnar

Laura Molnar es formadora del programa Aprender a Vivir Juntos (AVJ) y se ha convertido en la fuerza impulsora detrás de su implementación en el sistema educativo de Rumania.

Laura nació en un pequeño pueblo montañoso en Transilvania, Rumania, y actualmente reside en Bucarest. Su camino con el programa AVJ comenzó en el 2009 cuando fue entrenada en un taller básico en Ginebra mientras trabajaba como sicóloga de niños con necesidades especiales. Habiendo adquirido nuevas aptitudes y conocimiento, comenzó a implementar el enfoque educativo de AVJ con los niños y niñas con que trabajaba. Un año después, fue seleccionada para participar en el Curso Internacional para la Formación de Capacitadores organizado por Arigatou International Ginebra, en el cual se certificó como formadora de AVJ.

En el 2013 Laura dio un gran paso. Encontró la manera de implementar el manual AVJ de forma sistemática dentro de la educación formal de Rumania. Su proyecto fue apoyado por Sol Mentis Association en colaboración con Arigaou International Ginebra y la Comisión Nacional Rumana para la UNESCO.

En el 2014 facilitó el primer curso en línea para formadores organizado por Arigatou International Ginebra. Varios años después de su primer taller, Laura sigue aprendiendo y preparándose para mejorar sus habilidades:

“Considero que mi formación no ha terminado. Cada nueva oportunidad de cooperar con el equipo de Arigatou International Ginebra, cada curso que organizo para los profesores, y cada sesión con los niños me trae nuevos conocimientos. Cada día aprendo cómo ser una persona ética y un modelo para otros.”

1. ¿Qué te motivó a convertirte en una formadora?

Cuando participé en el primer Taller de Formación Básico, en el 2009, no sólo encontré una nueva herramienta para trabajar con los niños, sino que también conocí gente comprometida y una nueva aproximación a la vida: más empática, con más respeto por los otros y abierta a otras religiones y culturas.

Después de algunos meses fui invitada como co-facilitadora a un Taller de Formación Básico en Bucarest. Las palabras de aliento y motivación de Agneta Ucko, en ese tiempo Directora de Arigatou International Ginebra, y Marta Palma, ex Coordinadora de la GNRC en Europa, me inspiraron a continuar mi trabajo como formadora.

Cada taller me ha dejado una nueva enseñanza, un nuevo entendimiento del enfoque educativo de AVJ, y nueva energía y motivación para continuar. Los resultados positivos que vi durante este período fueron un gran aliciente para encontrar oportunidades de hacer este método más accesible para los profesores y estudiantes en Rumania.

Romania 22. Lograste que el Ministerio de Educación acreditara las formaciones de AVJ. ¿Cómo conseguiste esta acreditación y qué significa?

El proceso duró seis meses. Comencé investigando sobre las necesidades de los profesores y alumnos que justificaban la necesidad de educación ética en las escuelas. Presenté un documento a la Comisión de Acreditación del Ministerio de Educación con información sobre el equipo de formadores, el equipo de administradores, y el currículo del programa (objetivos, competencias, calendario, metodología, formas de evaluación, etc.)

Los profesores que participan en el curso de 42 horas y que preparan un portafolio para la evaluación final reciben 11 créditos del Ministerio de Educación.

3. Cuál es el alcance e impacto de tu trabajo?

Hasta hora he organizado 18 cursos con los cuales más de 450 profesores se han familiarizado con el enfoque de AVJ y han desarrollado habilidades para usar el manual en sus actividades con niños y niñas. El año pasado comencé la implementación en algunos colegios con tres o cuatros profesores por colegio. Después de ver los cambios en los niños y en las dinámicas de la clase, más profesores se interesaron en involucrarse en nuestro programa.

En septiembre de 2015, más de 47 profesores de Bucarest, Dambovita y Dolj comenzaron a implementar el programa AVJ de manera sistemática. Este año hay más de 1.400 estudiantes de primaria y secundaria participando en programas de educación ética.

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4- ¿Puedes darnos un ejemplo del impacto de tu trabajo en alguna de las escuelas?

Aletheea es una escuela nueva que abrió en el 2014. Desde el principio, estudiantes y profesores han sido introducidos sistemáticamente a diferentes elementos de AVJ, como la Bitácora de Aprendizaje para los alumnos y la Bitácora de Reflexión para que los profesores puedan monitorear la evolución de los niños y niñas.

AVJ se está utilizando en las reuniones de estudiantes y como un curso opcional. También lo hemos integrado a diferentes disciplinas a través de métodos participativos y del trabajo en equipo para promover las habilidades de los estudiantes de cooperar y para animarlos a expresar sus emociones.

El aprendizaje basado en la empatía y en la preocupación por las necesidades de los demás está siendo promovido a través de proyectos sociales y visitas a centros de niños con necesidades especiales. Esto ha producido un gran impacto en los estudiantes.

El proceso de monitoreo mostró que las actitudes agresivas e individualistas fueron reemplazadas por alternativas no violentas para resolver conflictos, con cooperación y apoyo mutuo. Después de ayudar a niños desfavorecidos o después de expresar sus opiniones, los estudiantes se hicieron más sensibles a las necesidades de los otros y ganaron más confianza en sí mismos.

5- Cuéntanos sobre los problemas sociales que afectan a los niños en los lugares en donde estás implementando el Programa AVJ.

Los contextos y motivaciones de las escuelas que decidieron usar AVJ fueron diferentes: contextos interculturales e interreligiosos, hostigamiento, exclusión y actitudes agresivas entre los estudiantes. En nuestro programa hemos incluido niños de diferentes etnias, culturas, niveles sociales y religiones.

Notamos que las necesidades de aprender son independientes de su trasfondo cultural, social, religioso o étnico. Sus necesidades son: desarrollar habilidades sociales, responsabilidad, empatía y respeto; así como también, cambiar sus actitudes agresivas, familiarizarse con modelos de vida ética, percibir la realidad que los rodea y usar técnicas adecuadas para resolver conflictos.

Romania 76- Cuéntanos sobre los mayores desafíos que has enfrentado como formadora.

Uno de los mayores desafíos que tuve fue crear las Comunidades de Práctica con los profesores que están implementando AVJ de manera sistemática. Sin embargo, hemos logrado organizar dos eventos que fueron muy bien valorados por los alumnos y profesores. También intenté crear un espacio de intercambio de experiencias entre profesores a través de un boletín de noticias que plasmara sus logros, las iniciativas de sus estudiantes, actividades y buenas prácticas.

Otra dificultad fue el gran número de niños por clase y la falta de espacios adecuados para realizar las actividades, lo que hizo necesario un ajuste en los programas.

La gran carga de trabajo de los profesores y su falta de tiempo para prepararse para las sesiones fue otro gran desafío. Este verano preparamos un set de sesiones modelo para cada quiosco de los módulos de aprendizaje de AVJ. Esto facilitó la tarea a los profesores, permitiendo que puedan elegir aquellas que son más apropiadas y relevantes según las necesidades de los alumnos.

7- ¿Cuáles son los próximos pasos?

Uno de mis mayores objetivos para el futuro es incrementar el número de profesores que implementan AVJ en cada escuela para poder traer cambios a nivel institucional. También quiero hacer que crezca el equipo de apoyo de facilitadores, ya que hemos tenido un incremento en el número de profesores implementando en Bucarest, Dambovita y Doji. Para el próximo año voy a proponer incluir un curso opcional de educación ética en el currículo de ciertas disciplinas.

Este año espero organizar más proyectos o eventos para reunir a profesores y alumnos de diferentes escuelas. También pretendo consolidar la Comunidad de Práctica a través de diferentes cursos o paseos que puedan ofrecer a los profesores un espacio a para compartir sus experiencias.

“El valor agregado del enfoque de AVJ son los formadores que promueven la metodología y la gente maravillosa que me inspiró en la GNRC. Por eso creo que ser un formador de AVJ es una gran responsabilidad que involucra un estilo de vida ético, un continuo desarrollo de las habilidades de facilitación, y apertura para aprender cada día más sobre la consolidación de la paz, la identidad de uno mismo y la de los otros.