Historias de implementación

Fortaleciendo familias en Chennai, India

Prabha Karthik; coordinadora de un programa de educación ética en Chennai, India

La Sra. Prabha Karthik coordinó durante 10 meses un programa de educación ética con familias de Chennai, India. En esta entrevista, Prabha comparte con nosotros lo que fue su experiencia usando el Programa Aprender a Vivir Juntos (AVJ) para apoyar a padres y madres en el fortalecimiento de sus habilidades de crianza.

En su programa, Prabha utilizó el marco, enfoque y metodología del manual Aprender a Vivir Juntos. Las actividades fueron adaptadas a las características del grupo con el fin de crear espacios para la discusión sobre valores, espiritualidad, aprendizaje interreligioso, derechos del niño y cómo crear ambientes seguros para los niños y niñas.

Este trabajo es parte del programa Fortaleciendo Sistemas Familiares de Arigatou International Ginebra.

1. Cuéntanos un poco de ti. ¿De dónde eres, en dónde vives, en qué estás trabajando y cómo pasas el tiempo libre?

Mi nombre en Prabha Karthik. Soy madre de dos, Janani de 14 años e Ishaan de un año y medio. Soy profesora Montessori, capacitada para trabajar con niños de primaria y también tengo entrenamiento en educación diferencial. Vivo en Chennai, India con mi esposo Karthik, sus padres, los niños y nuestros dos perros. Tomé una pausa en Navadisha, el colegio en el que trabajo, porque mi hijo es aún muy pequeño. Tengo la intensión de reincorporarme durante este año académico.

Casi no tengo tiempo “libre”. Pero lo que más me gusta hacer es leer y ver películas. Recientemente comencé a escribir sobre mis experiencias con mi hijo pequeño y cómo el entrenamiento Montessori me ha ayudado a ver a mi hijo de una manera completamente distinta.

2. ¿Cuándo y cómo fuiste entrenada como facilitadora del Programa Aprender a Vivir Juntos?

Tengo una relación muy cercana a Shanti Ashram en Coimbatore. El primer taller de educación ética que facilité ahí fue en el año 2009, después de haber sido brevemente capacitada por María Lucía Uribe y Suchith Abeywickreme. Mi entrenamiento ha sido principalmente “aprender haciendo” aunque hace un par de años también asistí a un taller de Entrenamiento para Entrenadores en Coimbatore. Desde ese momento no hubo vuelta atrás. Ya he facilitado dos o tres talleres al año en Coimbatore, Chennai, Sri Lanka y Japón. En el 2012 dirigí una capacitación para maestros para llevar la educación ética a los niños y niñas de nuestra escuela.

3. ¿Qué te motivó a comenzar un programa de educación ética para familias en Chennai?

Desde el 2009 que he estado trabajando como profesora Montessori, lo cual me ha permitido conocer muchos padres y dirigir muchos programas de orientación y talleres para padres. Cuando se propuso la idea de llevar el Programa AVJ a un grupo de niños más pequeños, lo más lógico era trabajar con los padres.

Me encanta la idea de hacer este proyecto piloto porque a pesar de tener cierta estructura – el número de sesiones, los objetivos comunes, etc. - también hemos tenido una gran libertad y flexibilidad para diseñar nuestro propio programa. Hemos podido adaptarlo a las necesidades de nuestra audiencia – padres comunes y corrientes de una clase media, urbana y educada.

Justo había tomado un par de años fuera del trabajo y este proyecto calzaba perfectamente.

4. ¿Puedes contarnos acerca de este programa? ¿Cuáles son los objetivos, a quiénes está dirigido y cuánto dura?

La mayoría de los padres que fueron a nuestras charlas estaban muy interesados en participar, pero no estaban seguros de poder comprometerse con la cantidad de tiempo que el programa requiere. En el momento en que decidimos comenzar el proyecto no teníamos un grupo de padres con los cuales trabajar. Así que realizamos una pequeña sesión introductoria de 40 minutos y la dirigimos a pequeños grupos de padres. Alcanzamos en total cerca de 70 padres y cuidadoes de los cuales 17 se comprometieron a asistir a nuestro taller.

Generalmente nuestras sesiones comenzaban con una pequeña actividad – La mayoría de las veces usábamos el ejercicio “Las ideas que defiendo” en la cual se emiten declaraciones provocativas relacionadas con la crianza. En cada charla vimos a padres energéticamente comprometidos con la discusión sacando afuera muchos estereotipos o prejuicios; nuestra tarea era moderar. Terminamos la charla con una descripción de Shanti Ashram, Arigatou International y la Red Global de Religiones a favor de la niñez (GNRC). Lo único que les pedimos a los padres fue su compromiso de asistir a una sesión al mes por 10 meses.

Nuestro grupo objetivo era la clase media, urbana y educada. La mayoría de los padres tenían puestos altos en compañías o tenían sus propios negocios. La mayoría de las madres eran educadas, pero se dedicaban a ser amas de casa.

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El objetivo de nuestro proyecto era que al final del programa los padres fueran capaces de:
- Examinar sus roles como individuos y como padres.
- Tomar conciencia de sus propias actitudes y estereotipos y de cómo éstos influyen en la creación de un ambiente sano y respetuoso en la familia.
- Reflexionar sobre sus prácticas de crianza, especialmente sobre la importancia del respeto hacia sus hijos, el desarrollo de la empatía y la solución de conflictos de una forma reconciliadora.
- Reflexionar sobre sus responsabilidades como padres.
- Entender los amplios principios del desarrollo de los niños, ser capaces de reconocer esas señales en sus hijos y ayudarlos en el camino de su desarrollo.
- Desarrollar habilidades que los ayuden a relacionarse con sus hijos de una manera positiva, a crear diálogo, permitir el pensamiento crítico y fomentar el comportamiento ético.
- Reflexionar sobre su propia espiritualidad, comprender la importancia de atender las necesidades espirituales de los niños, además de sus otras necesidades, usar sus propios recursos religiosos de espiritualidad para crear un ambiente seguro para los niños y niñas, y ayudarlos a desarrollarse plenamente.
- Tomar conciencia de sus propias necesidades y estados emocionales y cómo estos afectan a sus familias y niños.

La mayoría de los objetivos fueron determinados antes de empezar el programa. Pero modificamos y agregamos algunos basados en nuestro trabajo con el grupo y en el entendimiento de sus necesidades.

5. ¿De qué manera crees que el proyecto piloto ha ayudado a los padres? ¿Qué cosas nuevas aprendieron?

Creo que logramos hacer un programa integral y reflexivo donde cada persona obtuvo lo que necesitaba de él. Muchos padres mencionaron que las ideas del Proceso de Aprendizaje y las Metodologías de Participación los hicieron recordar traumas de sus infancias y educación. Nuestra comunidad le pone tanto énfasis a la educación que los niños son evaluados sólo por su desempeño como estudiante sin tomar en cuenta otras áreas del desarrollo. Como parte de una de nuestras actividades, les dimos a los padres una prueba basada en el plan de estudios de décimo año de escuela, y ninguno de ellos fue capaz de resolver ninguna de las preguntas. Los padres se dieron cuenta de que ellos resultaban ser adultos seguros y capaces, a pesar de que no sabían las respuestas a esas 10 preguntas.

También los ayudamos a darse cuenta de que no es nuestro trabajo preparar a los niños para un futuro que no podemos prever. Todo lo que podemos hacer es ayudarlos a desarrollar sus habilidades de pensamiento crítico basadas en las ideas de empatía y ética. Otros se conmovieron con la idea de que los niños también necesitan tiempo y espacio para explorar su propia espiritualidad. Muchos no sabían que existían los Derechos de los Niños y estaban intrigados por el derecho a la participación y cómo éste impacta sus otros derechos.

Las sesiones sobre conciencia emocional y resolución de conflictos fueron muy bien recibidas. Dos de los padres mencionaron cómo ahora eran mucho más conscientes de sus emociones y cómo ahora podían parar y pensar antes de responder a una situación, en vez de reaccionar impulsivamente. Y esto se extendía, no sólo a sus hijos, sino que también a sus esposos y otros miembros de la familia. Mencionaron que también tomaron conciencia de ciertas situaciones que provocaban una reacción negativa en ellos.

Todos valoraron la sesión “Comprendiendo a los Niños” durante la cual revisamos las tendencias y características de los niños a medida que crecen y se desarrollan.

6. Como facilitadora, ¿De qué manera el programa te ayudó a crecer como persona?

La diferencia más significativa de este programa en comparación con los otros, es que en esta ocasión tuve la oportunidad de interactuar con el mismo grupo de padres por un largo periodo de tiempo.

De los 17 que se unieron en un principio, 14 fueron participantes activos y comprometidos, y completaron exitosamente el programa.

Este programa me ayudó a darme cuenta de que todos nosotros trabajamos con las mejores intenciones, todos amamos a nuestros hijos, pero estamos tan limitados por nuestros condicionamientos y crianza que no pensamos mucho acerca de qué hacemos en el día a día. Pensamos que nuestros hijos son de nuestra propiedad y que debemos criarlos para que sean nuestro orgullo. Me resulta difícil pensar en un niño de dos años como un individuo en su propio derecho, con la capacidad de pensar y tomar decisiones.

Creo que en esto ayudamos a nuestro grupo a tomar conciencia.

Me sentí muy humilde y agradecida por la sinceridad y la entrega de todo corazón con la que los participantes asistieron a nuestras sesiones.

Me di cuenta que hubiese sido un error hacer este taller de una manera arbitraria. Creo que la mejor parte de nuestro trabajo es que logramos crear un espacio para que estos padres pudiesen aprender, pensar, conversar y discutir a fondo sus propias ideas sobre la crianza. Espero que esta experiencia permanezca con ellos por mucho tiempo. Estos padres han cambiado la manera en que ven a sus hijos y a sí mismos.

Personalmente, me he vuelto menos crítica de los demás y más atenta a mis propias responsabilidades como madre, en cuanto a lo que se refiere a mi lado emocional. Sobre el lado profesional, tengo confianza en mis habilidades de crear un programa integral basado en las necesidades de un grupo.

7. Trabajaste con otra facilitadora en este programa. ¿Cómo fue trabajar juntas?

Trabajé en este proyecto junto a mi amiga Pavithra, que también es una profesora Montessori. Ella asistió a un taller de AAVJ unos meses antes de que comenzáramos nuestro proyecto de SFS y además, habíamos trabajado juntas armando otro programa de AAVJ en nuestra escuela. Trabajamos muy bien juntas, conversamos cada pormenor de cada sesión y planeamos hasta los detalles más ínfimos. Hablamos durante muchos días, y poco a poco nuestras sesiones fueron desarrollándose y tomando forma frente a nuestros ojos. Tenemos tanta confianza en nuestro afecto mutuo que nunca tuvimos problemas de ego cuando estábamos en desacuerdo sobre algún tema en particular.

Yo era la facilitadora principal durante la sesión, es decir que yo hablaba la mayoría del tiempo y armé todas las presentaciones, pero no hay duda alguna en que todo el programa fue creado en conjunto.

8. Mencionaste que el último día del programa fue muy emotivo. Cuéntanos por qué.

Algunos de los padres habían pasado por situaciones estresantes. Había una mujer, madre de una niña de 10 años, que hace poco tiempo y tras un parto prematuro perdió a sus bebés mellizos. Ella comentó que había estado tan enfocada en tener hermanos para su hija, que había comenzado a tratar mal e ignorar a la niña en medio de la crisis; mientras sufría por su pérdida, alienó a la hija que estaba justo en frente de ella. Finalmente, dijo que nuestro programa la había ayudado a traer sentido de nuevo a su vida.

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Una mujer que tenía un hijo con autismo, dijo que el programa la había ayudado a cambiar la manera en que se veía a sí misma y a su vida. Nos contó que ella solía pensar que estaba siendo castigada al haber tenido a un niño con problemas, pero que ahora comenzó a pensar en él como un individuo en su propio derecho y no como un alguien que simplemente le pertenecía. Ella fue la que más se emocionó con el poema sobre los niños de Kahlil Gibran.

Otra mujer comentó que ella solía ser una muy buena madre, pero su familia corregía y criticaba tanto todo lo que ella hacía o decía a su hijo que terminó por perder la confianza en sí misma. Durante los 10 meses que duró el programa ella tomó un curso de diseño de vestuario lo que la ayudó a sentirse más segura y feliz como madre. Ella siente que su hijo y su marido, quien participó en seis de las sesiones, podían ver la diferencia y ahora su familia está más feliz, contenta y confiada.

Otra madre nos comentó cómo ahora ella podía parar y pensar antes de reaccionar. Decidió comenzar a expresar sus emociones, y después de una o dos veces, notó que su hijo de cuatro años empezó a hacer lo mismo.

9. ¿Cuál crees que es la importancia de la educación ética en las familias y particularmente, cuando se trabaja con los padres?

Como padres, generalmente nuestra meta es criar a nuestros hijos como individuos exitosos, así que nuestro foco se resume al niño, sus habilidades y sus logros. Pero cuando nos abrimos a la idea de la vida ética como la base para criar a nuestros hijos, acompañado con los valores del respeto, empatía y responsabilidad, el escenario cambia completamente. Se exige un mayor nivel de rendimiento.

Al final, este programa de educación ética es para beneficiar al niño y a la niña, pero es principalmente para los padres. Generalmente tenemos las mejores intenciones pero inconscientemente hacemos las mismas cosas que nuestros padres hicieron con nosotros cuando éramos niños. No nos damos cuenta del bagaje cultural que llevamos sino hasta que nos vemos enfrentados con una situación que lo expone. Y muchas veces desahogamos nuestro enojo y frustraciones en nuestros hijos porque pareciera que ellos son las únicas personas sobre las cuales tenemos poder.

Cuando comenzamos a pensar y repensar nuestras prioridades, principios y valores en diferentes temas, cuando como individuos tratamos una y otra vez de ser la mejor persona que podamos ser, automáticamente nos convertimos en los mejores padres que podemos ser.

Ya no tenemos el lujo de pensar sólo en nosotros mismos y nuestra familia inmediata. Es tal el estado de nuestro mundo, que ya no tiene gran valor el criar a un niño muy exitoso pero sin conciencia social. Necesitamos una generación de niños y niñas lo sufrientemente preocupados por nuestra sociedad como para estar dispuestos a transformarse a sí mismos.

El Dr. Montessori dijo que el niño es el último gran agente del cambio social. Y es sólo el amor de un niño el que puede hacernos cambiar como seres humanos.

10. ¿Tienes algo más que agregar acerca de esta experiencia?

Esta ha sido una de las experiencias más desafiantes, conmovedoras, transformadoras y satisfactorias de mi vida.