Historias de implementación

Entrevista a Monseñor Julio García, Obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó en Colombia

Julio Hernando García P.

Obispo de Istmina – Chocó Colombia.

Entre los días 26 y 30 de junio de 2013, se realizó un taller de capacitación de “Aprender a Vivir Juntos” en el Centro de San Antonio de la ciudad de Tadó titulado “Construyendo culturas de paz en la familia y confrontando el desafío ético de niños y niñas viviendo en pobreza extrema”.

¿Qué motivó a la Diócesis de Istmina-Tadó a desarrollar un taller de educación ética en colaboración con la GNRC?

En la diócesis de Istmina, Chocó, situada en el occidente del territorio colombiano, en medio de ríos caudalosos, de selvas frondosas y de ricos suelos mineros, crece un elevado número de niños, adolescentes y jóvenes que están seriamente amenazados por factores de riesgo como el reclutamiento de menores por parte de grupos armados que operan en la zona, del consumo de alcohol en menos de edad, del ejercicio de la prostitución en adolescentes y jóvenes o de la tentación de caer en la red del narcotráfico. A esto se le agrega una marcada violencia intrafamiliar que deja profundas huellas en las personas que están creciendo.

Por todos estos motivos hemos querido asumir en alianza con otras organizaciones, una planeación, organización, ejecución y transformación de un grupo importante de personas en un barrio muy afectado por todos estos problemas, se trata del barrio San Agustín en Istmina.

Estamos convencidos que esta es una población llena de valores y de grandes oportunidades. Nosotros como Iglesia unidos en red a otras fundaciones hemos querido impactar sobre la población infantil, adolescente y juvenil generando procesos que les conduzca a ser protagonistas de su historia de modo creativo. Por eso hemos querido sembrar valores para favorecer un cambio cultural

¿Cuáles son los resultados principales del taller? ¿Cómo se benefician los niños, niñas y jóvenes con estas iniciativas?

Uno de los resultados más interesantes del taller fue lograr que los participantes del mismo lograran leer la realidad de su barrio y desde esa reflexión asumir unos compromisos concretos que generen impacto en las personas, en los grupos y en el barrio, es decir, que sean un verdadero elemento transformador que nos permita sentir con esperanza que aunque somos pecadores, todavía nos queda la ocasión de la gracia.

¿Qué tipo de actividades inspiradas en el manual tienen previstas para seguir nutriendo los valores éticos de niños y jóvenes?

La propuesta es seguir haciendo reuniones semanales en el barrio San Agustín de Istmina para fortalecer el grupo de personas que participó en el taller. Se busca que en ese espacio se sigan profundizando los distintos talleres que plantea el Manual.

Las reuniones de estudio y profundización se hacen semanalmente. A esas actividades se debe agregar los constantes esfuerzos que se están haciendo para poder contar con la organización y la construcción de un parque en el mismo barrio, se está trabajando también en una campaña de aseo del barrio que ha sido muy notoria. Se trata de no tirar basuras a la calle y más bien tomarlas y convertirlas en ecoladrillos que será precisamente los que se utilizarán en la organización del parque. Finalmente, podemos contar que se está trabajando en la fundamentación y en la organización de dos grandes actividades: la primera la recuperación de una cancha comunitaria que está en muy malas condiciones y que requiere un trabajo del grupo mismo para bien de toda la comunidad del barrio San Agustín y la segunda , la organización y la puesta en marcha de una banda de música que cuente con un grupo importante de niños y jóvenes del barrio.

Dados los desafíos de violencia y pobreza a los que se enfrenta la región y el actual proceso de paz, ¿cómo ve usted la utilización del manual Aprender a Vivir Juntos en el desarrollo de procesos de reconciliación en la región y en el empoderamiento de la comunidad?

Me parece de enorme importancia que ante las actuales problemáticas sociales que afectan la región del Chocó, podamos contar con personas que sean capaces de entrar en reflexión profunda y de iluminar los acontecimientos de cada día.

La paz tan anhelada y tan vivamente deseada por todo el pueblo colombiano desde hace más de 60 años parece seguir siendo una quimera, pero consideramos que si fortalecemos los procesos educativos podemos soñar con un futuro en el que definitivamente se abandone la guerra fratricida y los niños y los jóvenes de nuestra nación puedan disfrutar del don de la paz.

Desde el mismo taller se pudo notar que algunos jóvenes ya estaban involucrados en la espiral de la violencia y lograron en el ejercicio del taller hacer una opción por la no violencia.

Colombia actualmente vive un complejo proceso de negociaciones en la Habana, Cuba. Que pueda desprenderse de allí no lo sabemos. Sin embargo, sentimos la urgencia de trabajar por la paz para que esa desoladora lepra no siga dejando más niños sin padres, sin hogar y sin comunidad.

Estas personas que han estado en el taller se han comprometido a no cargar armas, a no ser generadores de violencia intrafamiliar, a no ser factores de desaseo y arrojadores de basura en las calles y en los ríos.

Me parece que ha sido muy importante el uso del Manual Aprender a Vivir Juntos porque ha suscitado en este grupo de personas la renovada inquietud de estar con otros de compartir con otros, incluso los elementos de la reflexión religiosa. De ahí que haya generado gran impacto los diálogos y los encuentros que tanto personalmente como telefónicamente se han hecho con líderes religiosos de otras iglesias que ejercen su ministerio en Istmina.

Considero que este es uno de los puntos más positivos que nos plantea la aceptación del otro, la tolerancia de las diferencias y el respeto por las opciones de los demás.

Por lo tanto la experiencia ha sido de gran importancia desde todos los puntos de vista. Ojalá se pueda fortalecer e incluso ampliar posibilidades de compartir experiencias, de programar acciones conjuntas y de llevar a cabo varias actividades para fortalecer la experiencia de hermandad universal entre todas las personas.

Nos hemos hecho grandes ilusiones con este proyecto que gracias a la FUNDACIÓN ARIGATOU se está llevando a cabo y esperamos de él los mejores resultados.