Historias de implementación

Restaurando y Empoderando a Comunidades en Uganda a través del Aprendizaje Interreligioso y la Colaboración

La Sra. Nageeba Hassan ha estado a la vanguardia de la implementación y capacitación del Programa Aprender a Vivir Juntos en Uganda, llegando a niños, niñas, padres y maestros a través de Restaurando y Empoderando a las Comunidades (REC), una organización que ella cofundó en 2004.

Maestra de profesión, tiene experiencia en los campos del asesoramiento, la crianza positiva, la meditación, la negociación, el diálogo interreligioso y el aprendizaje intercultural. Su arduo trabajo y pasión la han llevado a muchos países, capacitando a maestros y educadores en educación ética para niños y niñas y hablando sobre la colaboración interreligiosa. Su perseverancia e impulso la han ayudado a realizar cambios reales en la vida de muchos niños y niñas en Uganda, sus familias y sus comunidades.

Nageeba 8La Sra. Hassan es una capacitadora de Aprender a Vivir Juntos, becaria del KAICIID y miembro de la Red de Mujeres Africanas de Fe, el Comité Coordinador Internacional de Mujeres de Religiones por la Paz y las Mujeres de Fe en Uganda.

Conozca más de su historia en la siguiente entrevista.

Cuéntenos acerca de usted y su historia

Nací musulmana y amo y practico mi religión. Al mismo tiempo, coexisto pacíficamente con todos. Mis dos padres fallecieron (que Allah les conceda el mejor Janah). He vivido en 4 distritos de Uganda (Iganga, Jinja, Kampala y Wakiso) pero he estado en la mayor parte del país. Uganda se encuentra en el este de África y limita con la República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Ruanda, Tanzania y Kenia. La "Perla de África" ​​es un país de visita obligada, con su gente buena y hospitalaria.

Mi mamá, mi inspiración en todo lo que hago, no fue a la escuela pero quería y apoyaba mi educación. Mi papá, por otro lado, no creía que las niñas debían ir a la escuela porque se suponía que debían casarse con hombres ricos y ser consentidas. No culpo a mi papá, eso es en lo que creía culturalmente.

Tuve que ir a una escuela fuera de casa y viví con mi tío y su familia durante 5 años. Él creía en el castigo corporal y nos golpeaba con frecuencia. Una vez le dije a mi madre y ella habló con él, pero cuando ella se fue, él me golpeó por decírselo, así que no volví a hablar de ello hasta después de haberme ido de su casa. Las marcas de los bastones eran muy visibles, así que decidí usar medias largas y suéteres o chaquetas para cubrirlas. De esa forma no tenía que dar explicaciones. Esto continuó mucho después de salir de su casa pensando que las marcas del bastón aún se mostraban (psicológicamente las sentía). Yo lo he perdonado.

Mi madre estaba muy triste cuando le hablé de mi vida en casa de mi tío. Dijo que debería habérselo dicho porque se había prometido a sí misma que si me golpeaban de nuevo me llevaría de regreso a casa y a otra escuela. Supongo que he convertido los desafíos de la infancia en oportunidades. Esa es una de las razones por las que fundé Restaurando y Empoderando Comunidades (REC) como una organización comunitaria (CBO por sus siglas en inglés) basada en el servicio voluntario en 2004. Junto con amigos y familiares, llegamos a las comunidades de diferentes maneras. En 2014, registramos a REC como una CBO y luego la convertimos en una organización no gubernamental (ONG).

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Gracias por compartir con nosotros esos tiempos difíciles, y cómo logró convertir esa experiencia en una oportunidad para ayudar a otros. Cuéntenos acerca de su experiencia con la educación ética ¿Cómo llegó a conocer a Arigatou International?

Fui a la Universidad para obtener un título en Educación y posteriormente una maestría en Estudios de Paz y Conflictos en la Universidad de Makerere. Entre tanto, recibí varios certificados y becas en todos los campos en los que disfruto trabajar. El que más aprecio es mi certificado en educación ética para niños y niñas.

Enseñé en la escuela primaria Aga Khan con un enfoque centrado en el niño/a durante 8 años y luego comencé a hacer trabajo comunitario con niños, niñas, padres y maestros sobre la crianza positiva para prevenir el VIH / SIDA.

Me trasladé a los círculos religiosos y trabajé con la comunidad musulmana a través del Consejo Supremo Musulmán de Uganda (UMSC por sus siglas en inglés). Allí, con el apoyo del gran mufti Shk. Shaban Ramadhan Mubaje y el Secretario General Shk. La ingeniera Siraji Zaid Kavuma, formé la Oficina de Mujeres Musulmanas, la primera estructura de mujeres que trabajaría junto a la de hombres, que finalmente fue ascendida a un departamento completo.

Más tarde, en el Consejo Interreligioso de Uganda, trabajando en estrecha colaboración con el equipo más fuerte de mujeres de fe: la hermana Goretti Kisakye (RIP), la Sra. Sarah Kasule (RIP), la Sra. Florence Kwesigabo, la Sra. Despina Namwembe, la Sra. Gladys Nalubega, la Sra. Esther Nakisige, la Sra. Rose Ssegujja, la Sra. Aisha Ssemakula, la Sra. Mariam Naava y la Sra. Hafswa Mutebi, con el apoyo total del Secretario General Dr. Kitakule Joshua y los principales líderes religiosos, formamos el Comité Nacional de Coordinación que presidí desde el 2014 hasta el 2019 (UWOFNET, por sus siglas en inglés). Actualmente, soy una de las coordinadoras regionales de la red de Mujeres Africanas de Fe con el Consejo Africano de Líderes Religiosos (AWFN-ACRL) y soy miembro del comité de coordinación internacional de mujeres con Religiones por la paz (IWCC-RfP por sus siglas en inglés).

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En 2013, fui invitada a participar en la Novena Asamblea Mundial de Religiones por la Paz Internacional que fue organizada por el KAICIID en Viena. Fue allí donde escuché por primera vez sobre Arigatou International y su trabajo para los niños y niñas. Estaba muy interesada en él y me comuniqué con el Dr. Mustafa Ali. Al año siguiente me invitaron a Nairobi para un taller de formación básica en educación ética para niños y niñas, utilizando el programa Aprender a Vivir Juntos. Aprender a Vivir Juntos es como un libro sagrado en todo mi trabajo. Desde entonces, me formé como capacitadora en Francia y tuve la suerte de recibir formación en línea sobre el enfoque de educación ética, la creación de entornos de aprendizaje seguros e inclusivos para los niños y niñas, así como el seguimiento y la evaluación. También participé en la capacitación reciente para maestros para responder mejor durante situaciones de confinamiento y cierre de escuelas.

Co-facilité talleres de Aprender a Vivir Juntos con otros capacitadores internacionales en Mauricio para profesores y conferencistas, en Tanzania para profesores que trabajan en Clubes de Paz y en Kenia para educadores, administradores y planificadores que trabajan en el Instituto de Desarrollo Curricular de Kenia.

Desde entonces he integrado Aprender a Vivir Juntos en todo mi trabajo en las escuelas. A los niños del club de lectura que estoy guiando, con el tiempo y la práctica, se les ha animado a proponer sus propias iniciativas para abordar diferentes problemas en sus escuelas. Hemos realizado campañas de anti-acoso e higiene, entre otras. También organizamos diálogos intergeneracionales con adultos y actores clave, incluidos maestros, padres, funcionarios gubernamentales, líderes religiosos, culturales y de opinión, así como ancianos sobre temas que les preocupan, como el abuso infantil, especialmente el castigo corporal y el abuso y explotación sexual infantil. Hemos podido llegar a más de 30.000 niños y niñas de forma directa y a muchos más de forma indirecta. Esto ha sido apoyado por Arigatou International, las propias escuelas, Niteo Africa Society, el Centro de Diálogo KAICIID y la Embajada de los Estados Unidos.

Hemos llevado a cabo talleres sobre el Enfoque de Educación Ética para ayudar a encontrar alternativas al castigo corporal y promover métodos de enseñanza amigables con los niños y niñas, protección infantil y asesoramiento básico. Hemos trabajado con más de 2.000 profesores en 70 escuelas apoyadas principalmente por las propias escuelas.

Los niños y niñas de mi país, como la mayoría de los niños y niñas de todo el mundo, enfrentan desafíos y abusos que van desde el abuso físico, sexual y emocional. En este tiempo, he podido trabajar principalmente en torno a la prevención, la derivación y el apoyo psicosocial. Los niños y niñas han abandonado la escuela por diferentes motivos como el abuso tanto en la escuela como en el hogar, la pobreza y la negligencia de los padres. Tenemos familias encabezadas por menores de edad, y muchos niños y niñas vulnerables que han sido forzados al trabajo infantil, matrimonios infantiles y trata de niños, entre otros. Trabajamos con padres, tutores, maestros, ancianos y líderes para crear entornos seguros para los niños y niñas.

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¿Qué retos ha debido enfrentar al trabajar con niños y niñas en contextos vulnerables?

Como cualquier trabajo, existen algunos desafíos que enfrentamos especialmente en la educación informal.

En mi país, los profesores adoptan el enfoque orientado a exámenes para finalizar el programa de estudios. Esto reduce las actividades extracurriculares. Como programa independiente, puede ser difícil lograr una aceptación a menos que uno haya establecido una relación a largo plazo con la escuela y, aun así, a veces la administración cambia y el nuevo equipo elimina todo lo que se construyó.

¿Tiene algún consejo para aquellos que están tratando de llevar a cabo nuestros programas basados en Aprender a Vivir Juntos?

Mi consejo es utilizar el programa Aprender a Vivir Juntos para tener un impacto duradero en temas como protección infantil, abuso y explotación infantil, consolidación de la paz, prevención del extremismo violento, pobreza, rituales culturales dañinos, educación cívica, solidaridad, medio ambiente, habilidades para la planificación de la vida, crianza positiva y aprendizaje para la vida, entre otros. Si logramos integrar la ética en todas las áreas temáticas, disfrutarán de su trabajo y obtendrán los máximos resultados. Hagan de la educación ética su núcleo en todo lo que se pueda hacer, pónganlo en la mesa de diálogo y obtengan su aceptación.

La financiación es fundamental. Necesitamos asociarnos con escuelas y padres. Involucrarlos y comprometerlos para que estén al tanto de lo que está sucediendo en todo momento y para que apoyen plenamente a los niños y niñas. Obtengan su consentimiento para las diferentes sesiones en que crean que necesitarán compartir fotos y/o que los niños y niñas participen fuera de la escuela o que involucren a personas de otras escuelas y organizaciones. El consentimiento protege a los niños, a usted y a todos. De nuestros comentarios, tanto los padres como las escuelas están impresionados y aprecian cómo los niños y niñas cambiaron en comportamiento, actitud y, sobre todo, mejoraron su desempeño en la escuela.

La educación ética es muy importante en la vida de todos y creo firmemente que si todos la tuviéramos en el plan de estudios de nuestra escuela, el mundo sería diferente hoy. La educación ética da sentido al término aprendizaje permanente. El enfoque utilizado permite el crecimiento, el aprendizaje continuo y ayudar a los que le rodean. Hoy en día, las escuelas están orientadas a los exámenes con programas demasiado exigentes para completar sus mallas curriculares. El enfoque de educación ética es una herramienta excelente para facilitar el aprendizaje porque no solo se trata de un aprendizaje centrado en el niño/a, sino que involucra al maestro y a los niños y niñas desde el principio. Los niños y niñas que tienen la suerte de recibir educación ética han mejorado enormemente su desempeño académico y sus habilidades interpersonales. Permite a los niños y niñas  indagar, cuestionar, reflexionar, dialogar y pensar críticamente.

La educación ética requiere un buen modelo a seguir que motive a los niños y niñas a aprender más, incluso si es por sí mismos, y los mueva a entenderse a sí mismos en relación con los demás y a verse a sí mismos en el panorama más amplio de sus comunidades. La educación ética brinda espacios para el aprendizaje entre pares y fomenta la colaboración hacia una preocupación común como una responsabilidad colectiva para transformar sus comunidades. Los niños y niñas tienen la oportunidad de aprender a ser más empáticos, respetuosos, responsables y capaces de encontrar la reconciliación de manera no violenta. La educación ética ayuda tanto a los adultos como a los niños y niñas a crecer como individuos y vivir de manera más ética como grupo, familia o comunidad. Los niños y niñas están en una mejor posición para tomar decisiones informadas y esto les ayudará a prevenir cualquier forma de injusticia a su alrededor como niños y luego como líderes porque adquieren la habilidad de reflexionar y pensar de manera más crítica.

Actualmente, con la pandemia y las escuelas cerradas, hemos cambiado nuestra área de operaciones a familias, trabajando de cerca con el liderazgo local y los funcionarios del ayuntamiento. Tenemos una iniciativa dirigida por niños, niñas y jóvenes a la que hemos llamado Comunidades Solidarias. A través de Comunidades Solidarias, los niños y niñas han movilizado 70 hogares con 220 niños, niñas y jóvenes. Recaudamos fondos a través de una venta de libros, para construir un espacio seguro para ofrecer servicios gratuitos a la comunidad. ¡Obtuvimos una buena respuesta!

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La Sra. Hassan y los niños de Comunidades Solidarias han estado trabajando juntos durante la pandemia COVID-19. Han recaudado fondos para proporcionar un espacio seguro para que su comunidad reciba ayuda, entable diálogos con las autoridades locales y participe en talleres. Se han realizado jornadas informativas para concienciar a las familias sobre las medidas de higiene necesarias para prevenir la propagación del virus y se han proporcionado alimentos y productos de higiene esenciales. Además, la Sra. Hassan ha podido realizar talleres sobre educación ética con un enfoque en empoderar a los jóvenes y fomentar su participación.

Agradecemos a la Sra. Hassan por trabajar junto con Arigatou International con tanto impulso y pasión, y por su compromiso para promover los derechos y el bienestar de los niños y niñas. Admiramos su trabajo pionero en el aprendizaje y la colaboración interreligiosos, en contextos donde los prejuicios y las divisiones obstaculizaban el diálogo y las alianzas. Ella es un modelo a seguir para muchos niños, niñas y jóvenes en su comunidad, y una inspiración para todos aquellos que trabajan para construir un mundo mejor para los niños y niñas.