Historias de implementación

Tendiendo puentes para transformar comunidades en El Salvador

El Centro Bartolomé de Las Casas y la Red Global de Religiones a favor de la Niñez (GNRC) de El Salvador han sido pioneros en la implementación del programa Aprender a vivir juntos (AVJ) desde 2007, cuando se inició el proceso piloto que llevó al desarrollo del manual AVJ.

Diez años más tarde, y después de participar en una serie de entrenamientos e implementaciones en diferentes áreas del país, las dos organizaciones están uniendo fuerzas para trabajar en Bridging the Gap, un proyecto de dos años financiado por la Organización Holandesa Católica para el Socorro y el Desarrollo (CORDAID), cuyo objetivo es fortalecer el tejido local y social y el liderazgo juvenil en áreas de riesgo en El Salvador.

Con ese propósito, en febrero de 2017 se realizó en San Salvador un Taller de Capacitación de Facilitadores para fortalecer las capacidades de los maestros y cuidadores locales en los municipios de Mejicanos y Apopa. Una implementación sistemática se llevó a cabo de marzo a julio de 2017, incluyendo 15 sesiones de AVJ en entornos educativos formales y no formales, lo cual benefició a 98 niños entre cuatro y seis años y 90 jóvenes. Además, 45 adultos fueron alcanzados a través del Diplomado en Educación Ética para los Niños y Niñas.

Para conocer más sobre los resultados de este proyecto, hablamos con Andrea Flores, Coordinadora Operativa de Superando la Brecha, quien también es capacitadora del programa AVJ, dirige el proceso de monitoreo y evaluación en ambos lugares y ha desarrollado herramientas pedagógicas para aportar a la implementación.

1- ¿Cuáles son los principales problemas que afectan a niños y jóvenes en Mejicanos y Apopa?

Uno de los principales problemas que afectan a nuestros niños y jóvenes es el alto nivel de violencia con que viven. Debido a la presencia constante de pandillas en estas áreas, cada día se encuentran con asesinatos, robos y extorsiones. Esa es la triste realidad en la que viven nuestros niños, teniendo en cuenta los problemas de pobreza, falta de oportunidades de trabajo para sus familiares y el alto nivel de contaminación ambiental: acumulación de residuos por falta de contenedores y agua contaminada, entre otros.

2- ¿Cómo abordaron estos problemas durante la implementación?

Parte del sueño de implementar AVJ en estas comunidades vino de los problemas que estos niños ySFF 1 jóvenes enfrentan. Nuestro reto fue combatir las pandillas y la violencia y enseñar a los niños, jóvenes y sus familias la importancia de los valores éticos, construir una convivencia más justa y pacífica, y aprender a vivir juntos.

Fue difícil al principio con los jóvenes, ya que nos encontramos con realidades duras, pero a medida que avanzaba el proceso, empezaron a entender mejor la temática, con actividades como "Ponerse en los zapatos de otros" y "La historia de Pedro", entre otros temas y metodologías. Esto fue muy edificante. Además, otros grupos de estas escuelas nos pedían que implementáramos el programa con ellos. Los profesores dieron también una retroalimentación positiva: "Vale la pena trabajar con los jóvenes" y "gracias por discutir estos temas con los alumnos, esto es precisamente lo que necesitamos para erradicar estos problemas juntos".

Al final de la implementación, los participantes nos agradecieron por darles un espacio seguro, que es normalmente difícil de encontrar. Resaltaron cómo cuando se tiene determinación y voluntad, el cambio es posible.

3- Ustedes utilizaron herramientas de monitoreo y evaluación. ¿Cómo ayudaron éstas a la implementación?

Al principio, creamos un perfil de entrada y salida para medir el progreso y evaluar la diferencia entre el primer día y el último día de implementación. Pero esto no fue suficiente. Vimos la necesidad de tener herramientas personalizadas para cada grupo: niños, jóvenes y adultos. Para ello, hemos creado una propuesta que pulimos por ensayo y error hasta que obtuvimos las herramientas finales. Por ejemplo, para los niños, he diseñado una prueba compuesta de diferentes paletas con símbolos que muestran emociones como la felicidad, la tristeza, la ira y el asombro. Los niños responden a las preguntas relacionadas con los temas de AVJ usando los símbolos. Con los jóvenes y los adultos, usamos el perfil de entrada y salida, pero lo acortamos para hacerlo más accesible y agregamos un tercer perfil a mediados de la implementación para evaluar la relevancia de la metodología.

4- ¿Cuál fue su mayor aprendizaje durante la implementación?

He aprendido mucho durante todo este proceso. La implementación de AVJ ha tocado los corazonesSFF 8 de las personas, y para mí, eso significa vida y esperanza. Al principio, yo era muy escéptica acerca de la implementación del programa con tres grupos de edades diferentes: niños, jóvenes y adultos. No creí que fuera posible. Pero después del proceso, puedo decir que es posible personalizar el programa para cada necesidad; la clave está en las metodologías y el uso de recursos y materiales de apoyo de acuerdo a cada rango de edad. La necesidad de crear materiales didácticos para apoyar a cada grupo también trajo consigo una oportunidad de aprendizaje. Por ejemplo, para niños de entre cuatro y seis años, desarrollamos un libro para colorear.

Podría seguir detallando todo lo que aprendí, pero el aprendizaje más importante es que a través de AVJ se producen cambios significativos en las vidas de las personas. Se vuelven más reflexivos, responsables, respetuosos y empáticos con ellos mismos y con los demás.

5- ¿Qué resultados ha visto en niños, jóvenes y adultos, durante y después de la implementación?

A pesar de que es demasiado pronto para ver los frutos reales de la implementación, tengo chicas a las que he escuchado decir "Para, no me toques. Mi cuerpo me pertenece”. Ellas son conscientes de esto y no permiten que otras personas se aprovechen de ellas.SFF 9

Otro buen ejemplo es el caso de una niña de noveno grado. Ella estaba siendo intimidada, era retraída y presentaba serios problemas de autoestima. Cuando comenzamos la implementación nos dimos cuenta de que tenía un verdadero talento para dibujar animé, así que le propusimos hacer un dibujo cada semana sobre lo que entendía o recogía de cada sesión. Grande fue nuestra sorpresa cuando al final de las 12 sesiones nos presentó 12 hermosos dibujos retratando el impacto que AVJ tuvo en su vida. Más tarde vimos que su actitud también se transformó, se mostraba cada vez más segura de sí misma.

El libro para colorear que creé para los niños también tuvo un resultado notable. Fue bien llevado por los niños y los maestros; lo utilizaron como una herramienta didáctica en cada sesión.

Por último, pero no menos importante, está el impacto del Diplomado de Educación Ética para los Niños y Niñas, creado para los profesores de las escuelas donde se implementa AVJ, y también de La Chacra. El Diplomado se desarrolló en colaboración con la Universidad Luterana Salvadoreña. Este es el primer Diplomado en Educación Ética para los Niños y Niñas en el país. Los profesores aprovecharon esta oportunidad como una herramienta para su crecimiento personal y profesional e incorporaron las metodologías de AVJ dentro de sus propias metodologías. Nos sorprendió gratamente ver la aceptación del programa en la comunidad docente.

6- ¿Cuáles son los planes para el futuro?

La implementación de AVJ dentro del marco de Bridging the Gap continuará por un segundo año. Esperamos seguir trabajando con las mismas comunidades y poder llegar a quienes lo soliciten. Seguiremos entrenando y fortaleciendo el grupo de facilitadores. Uno de los planes para el próximo año es organizar un Taller Avanzado para Facilitadores, no sólo para aquellos en El Salvador sino también para otros facilitadores en América Latina, con el fin de intercambiar experiencias y conocimientos. No tenemos duda de que AVJ es una herramienta muy necesaria para los niños, las escuelas, las familias y la comunidad en general.

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