Historias de implementación

Cinco enriquecedores meses de implementación del programa en Itsmina, Colombia

Un total de 47 niños de una comunidad Cristiana en Itsmina, Región del Chocó en Colombia, están siendo beneficiados por la implementación del programa Aprender a Vivir Juntos (AVJ) desde noviembre de 2016.

La implementación se está llevando a cabo en la comunidad de San Agustín y el Comedor Templo semanalmente y está liderado por facilitadores capacitados en el uso del programa AVJ, la Srta. Sally Lorena, la Srta. María Reyes, la Srta. Yusi Alexandra y la Hermana Gladys con el apoyo del Padre Ernesto Zapata.

De acuerdo con estadísticas recientes, la Región del Chocó en Colombia tiene la tasa más alta de pobreza en el país; los residentes de Itsmina son profundamente afectados por la violencia desenfrenada, el desempleo y el reducido acceso a servicios de salud y educación. Los niños son particularmente vulnerables en estos contextos con muy pocas oportunidades de reunirse para expresar sus pensamientos y sentimientos y aprender unos de otros.

Las primeras sesiones de implementación del programa estuvieron dedicadas a crear un ambiente seguro para que los niños expresen sus opiniones y lleguen a conocerse mediante el uso de juegos cooperativos y actividades altamente participativas.

La población del Chocó es en un 90% afro descendiente. El sentimiento compartido de discriminación entre los niños, jóvenes y familias es muy fuerte en San Agustín y en El Comedor. Afectados por la pobreza y viviendo en un área asociada con un alto nivel de violencia a menudo resultan en niños discriminados y excluidos en la escuela.

Algunos de los primeros ejes temáticos discutidos en el programa fueron acerca de la identidad. Mediante actividades del manual Aprender a Vivir Juntos los niños reflexionaron acerca de sus identidades y las relaciones con otros, y en la importancia de respetar las identidades de los demás. También se crearon oportunidades para que los niños trabajen en sus estereotipos y prejuicios hacia otros. A través de un proceso introspectivo, los participantes reflexionaron sobre las necesidades y sentimientos de otros y fortalecieron su espiritualidad. Durante el proceso, los niños también trabajaron en sus habilidades comunicativas y en aprender a escuchar activamente a los otros.

“Estoy muy contenta de ver a mis hijos en este programa porque no solamente nutre sus valores sino que también se divierten al hacerlo. Estoy contenta de ver esto”, expresó la madre de uno de los niños participantes en el programa. Mientras progresan las sesiones, los niños trabajan en la identificación de conflictos, violencia e injusticias a su alrededor y en la exploración de formas respetuosas y no violentas de comunicarse.

Se espera que los niños que han participado en el programa, continúen trabajando juntos con sus pares y promuevan espacios para la participación infantil que contribuya a la transformación de sus comunidades.

Nuestro agradecimiento va para la Iglesia Católica de Colombia, la Diócesis de Itsmina- Ciudad de Tadó, particularmente para el Padre Ernesto Zapata por su inquebrantable apoyo al proceso de implementación.