Enseñando las religiones del mundo

Jane Rechtman

"Una vez tuve un profesor que solía decir que hay dos cosas que uno debería leer todos los días: la Biblia y el periódico The New York Times. Su pensamiento era que si se quiere entender a los seres humanos, sobre lo que nos hace funcionar, lo que son nuestras fortalezas, debilidades, valores, anhelos, deseos, sentido de realidad, no hay nada más humano que esos dos textos. Personalmente, expando esto al incluir la sabiduría de la literatura de todas las diferentes tradiciones – y el The New York Times. Y me considero muy afortunada de que como profesora de religiones del mundo, puedo pasar mis días haciendo sólo eso – leyendo y discutiendo la sabiduría literaria de las diferentes culturas humanas – con mentes jóvenes quienes hacen preguntas y comentarios realmente interesantes.

¡Tengo la oportunidad de reflexionar sobre las preguntas importantes de la vida y las respuestas desde perspectivas de mundo extremadamente diferentes! La experiencia chamánica se nutre de las capas de la realidad que son vastamente diferentes de mi aquí y ahora. Y sin embargo, quién sabe, tal vez están en contacto con los múltiples universos de los que hablan los teóricos. Quizás los espíritus de culturas indígenas son los mismos de los de las partículas entrelazadas.

Tengo la oportunidad de leer y releer la historia Hindú de Bhagavad Gita donde Arjuna –como nosotros – enfrenta un dilema ético. Los dilemas que tanto él como nosotros enfrentamos no son entre el bien versus el mal; son entre dos valores en conflicto como la verdad y la lealtad, derechos individuales frente a los derechos comunitarios. Sin embargo, él (y nosotros) sabemos que una persona "no puede escapar la fuerza de la acción mediante la abstención de la acción...realizar la acción necesaria, es más poderoso que la falta de acción".

Las nociones Budistas de impermanencia – que todo cambia todo el tiempo así que no te aferres a las como como son, y las ideas de compasión y de la interconexión de todos los seres me han cambiado profundamente en el día a día. Para tratar a cada ser sintiente como si fuera mi hijo adorado es una práctica amorosa.

El Judaísmo, la religión de mi gente, me ayuda a recordar el llamado profético para la justicia y la misericordia hacia todas las personas –especialmente los oprimidos. MLK solía citar al profeta bíblico Amós: "Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo". Y el rabino Hillel solía hacer tres preguntas: "Si yo no soy para mí, ¿quién será para mí? Pero si yo sólo soy para mí, ¿qué soy? Y si no es ahora, entonces ¿cuándo?

El cristianismo nos regala una historia de transformación radical. Al igual que la transformación del trigo en pan, las uvas en vino, semillas en las plantas con flores, Jesús usó historias y curaciones para mostrar el cambio radical de nuestras vidas y nuestra sociedad para que podamos ser más amorosos y justos.

Las exigencias éticas del Islam que resuenan conmigo, son aquellas sobre ser amable, caritativos, y vivir a la altura de altos estándares, incluidas tanto en el Corán como en las palabras de Mohammed (!Qué Dios lo bendiga y lo mantenga en su santa paz!). Mohammed dijo: "Muestra misericordia con las criaturas de la tierra, para que Dios pueda ser bueno contigo". Y también dijo: "Visita a los enfermos, alimenta a los hambrientos y libera a los cautivos".

Sí, yo sé y entiendo (especialmente cuando leo el The New York Times) que las religiones causan una gran cantidad de dolor y sufrimiento en este mundo. Los seres humanos sabemos bien cómo equivocarnos y cómo tergiversar buenas ideas. Sin embargo, pienso que todavía queda algo de belleza, amor, y sabiduría en todas las tradiciones, así como también creo que hay una gran cantidad de belleza, amor y sabiduría en los seres humanos a pesar de nuestra tendencia hacia lo opuesto. En todo caso, el estudio de la sabiduría religiosa es una muy buena manera de entender a los seres humanos y sus actos como una guía en la vida. O, como poeta Rumi del siglo XIII dijo:

"Que la belleza que amamos sea lo que hacemos. Hay cientos de maneras de arrodillarse y besar el suelo".