La Niñez como obligación ética colectiva

Dra. Kezevino Aram

Fui testigo de un « banco comunitario de comida », una iniciativa muy creativa que Arun, un niño de uno de los pueblos en los que trabajamos, inició hace unos años. Esta iniciativa fue propiciada por "un testimonio sobre el hambre" que tuvo lugar como parte de un taller de educación ética en el que Arun participó. Arun fue homenajeado en el festival anual de la paz de Coimbatore por su trabajo al servicio de la sociedad y por la construcción de la paz. Cuando se pronunció su nombre junto con su experiencia, su iniciativa y sus logros, el aplauso de los niños, niñas y jóvenes allí presentes fue casi ensordecedor. Me senté allí emocionada por ese espontáneo "sangamam", una unión de niños y niñas que transcendía las palabras y las diferencias. Este sangamam se basaba en lo que ellos valoraban y apreciaban. El banco de comida continúa todavía hoy creando energía y ofreciendo contribuciones de los niños al servicio de las familias que viven con VIH en mi ciudad, Coimbatore.

Reflexionar sobre estas experiencias particulares me llevan a un interrogante aún mayor,

  • Estamos dando a nuestros niños y niñas a través de la educación formal e informal y más allá de ésta, el tiempo y el espacio suficientes para descubrir su lado humano?
  • Está el marco educativo actual equipado para aportar conocimiento adaptado a la vida, situaciones de la vida real, pensamiento crítico y modelos de respuesta que les permitan adaptar sus prácticas éticas en esta aldea global que se hace cada vez más pequeña?

La respuesta es claramente NO!

Es esta preocupación por el bienestar de los niños y el potencial que tienen para convertirse en ciudadanos de paz la que llevó a Arigatou International a colaborar con numerosas organizaciones incluyendo comunidades religiosas, UNICEF, la UNESCO, para coproducir el manual "Aprender a vivir juntos". Espero que esta oferta de educación interreligiosa e intercultural ayude a las comunidades, académicos y profesionales de campo a servir mejor a los niños y a las niñas. Creo que esto ayudará a complementar las 3 R's (leer, escribir y aritmética) con valores y modelos para la vida de forma integral.

Así como las realidades locales y globales son hoy parte de las vidas de los niños y las niñas, también lo es la oportunidad de trabajar con ellos construyendo sobre sus ideas para construir un futuro de paz. Un marco educativo constructivo que responda a las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales de los niños es esencial. Añadirá valor y le dará a nuestro trabajo con los niños un enfoque más holístico. Los niños y sus familias en países desarrollados y en países en vías de desarrollo experimentan estrés psicológico, distanciamiento social y aislamiento en cuanto que la educación se presenta como un fragmento incompleto. Esto no puede continuar así, podemos y tenemos que actuar ahora!

Citando el propio manual, "los niños no nacen en un mundo ideal – realidades complejas, valores contrapuestos, pretendidas verdades que son contrarias y alternativas desconcertantes compiten por su lealtad". Las estadísticas globales muestran las desigualdades a las que se enfrentan los niños y niñas en el mundo, cuyo impacto conduce a más privación, injusticia y violencia. Esta es la realidad! Sin embargo, esta generación de niños también tendrá acceso a más conectividad, riqueza, tecnología y recursos globales conforme se acerquen a la edad adulta. Invirtiendo en su progreso, expandiendo sus mentes y corazones con valores y experiencias reales, nos damos a nosotros mismos la posibilidad de un doble dividendo. Un dividendo que garantiza primero el derecho de los niños y las niñas a la supervivencia, la protección, participación y desarrollo, y segundo que lo que alimenta una generación de líderes transformadores que aspiran a una sociedad pacífica se fundamente en una experiencia de primera mano en "aprender a vivir juntos".

Como el manual Aprender a Vivir Juntos recuerda:
Hemos de criar y educar a los niños y las niñas inculcándoles el sentido de la responsabilidad, el discernimiento y la humildad, y sobre todo el entendimiento de que, de hecho, ellos pueden contribuir a hacer de este mundo, un lugar más pacífico. Se lo debemos a ellos y al mundo.

Las palabras de Mahatma Gandhi siguen siendo un recordatorio en este sentido,

"Lo que hacemos hoy determina nuestro futuro colectivo"