La Educación Interreligiosa: Un Componente Esencial de la Educación Ética

Profesor Mohammed Abu- Nimer, Consejero Sénior, Centro de Diálogo KAICIID, y Paz Internacional y Resolución de Conflictos (PRIC), Universidad Americana, Washington DC.

Profesor Mohammed Abu- Nimer, Consejero Sénior, Centro de Diálogo KAICIID, y Paz Internacional y Resolución de Conflictos (PRIC), Universidad Americana, Washington DC.

Es innegable que nuestra realidad ha cambiado por la pandemia de COVID-19, la cual ha afectado todos los aspectos de nuestras vidas, incluida la forma en que se educa a los niños y niñas. En un momento en el que se nos pide que permanezcamos físicamente distantes, es más necesario que nunca reconocer nuestra interconexión e interdependencia humana. Si bien las narrativas de "alteridad" prevalecen debido al miedo y la inseguridad impuestos por el virus, el papel de la educación se vuelve esencial para reconectar a los niños y niñas de todas las comunidades de fe para fortalecer los valores del pluralismo y la diversidad a través del diálogo.

La educación tiene un efecto profundo en el desarrollo individual y puede promover o prevenir los prejuicios. Las lecciones aprendidas en el aula permanecen con nosotros a medida que continuamos creciendo, y nuestro aprendizaje no se detiene una vez que salimos de ella. Para ciertos grupos religiosos y de fe, la separación de los niños y niñas es el sistema predeterminado, por lo que el encuentro con el otro se convierte en la herramienta más importante en la inmunización contra los estereotipos y la discriminación. Conocer al otro es esencial para formar y moldear los puntos de vista de los niños y niñas de fe a fin de que estén abiertos a otras verdades. En la realidad COVID-19, y con la tecnología como único medio de encuentro, ha aumentado la posibilidad de desconexión, apoyándose en mensajes cortos que no permiten una comprensión más profunda. La incorporación de planes de estudio interculturales e interreligiosos en el sistema educativo es fundamental para formar ciudadanos globales que puedan contribuir a crear sociedades pacíficas y cohesionadas.

Los componentes de la educación ética interreligiosa son similares a la ética de enseñar y educar para el pluralismo y el multiculturalismo; sin embargo, el contexto educativo de los niños y niñas de fe y sus instituciones requiere que nos concentremos en dimensiones adicionales tales como involucrar a los mismos líderes religiosos y a su comunidad en general en el proceso educativo. Tener al Imam, al Rabino o al Sacerdote frente a los niños y niñas y hablar sobre la necesidad de respetar la verdad de otras religiones es crucial. Además, la adopción de un enfoque educativo holístico que involucre e incorpore las dimensiones espirituales en el proceso educativo es clave. Esto significa que el conocimiento interreligioso le brindará al niño/a la oportunidad de explorar su yo espiritual. Esto dota a los niños y niñas de habilidades de competencia para sentirse cómodos con entornos interreligiosos y para poder confrontar el sistema defensivo predeterminado de educación religiosa principalmente aprendiendo valores universales a través de su propia fe, así como a través de otros grupos religiosos. El pensamiento crítico en el contexto de la educación interreligiosa también es crucial. Aprender a identificar los prejuicios inherentes a cada persona con respecto a su tradición religiosa es una habilidad central que permitirá a los niños y niñas tomar conciencia del peligro de que su identidad religiosa sea manipulada por políticos, líderes religiosos y otros agentes de socialización como los medios de comunicación, entre otros. En la realidad de COVID-19, conocer al otro debe ser parte integral del proceso educativo. Brindar un espacio para conocer al otro y experimentar una interacción positiva puede reducir los estereotipos religiosos y prevenir futuros prejuicios.

Obviamente, la introducción de la educación interreligiosa en nuestras comunidades de fe conlleva también numerosos desafíos, incluidos el temor a perder la propia identidad; creando confusión entre los niños y niñas más vulnerables; falta de maestros de escuela capacitados que puedan llevar a cabo dicho proceso educativo; entre otros. Los espacios de desarrollo de capacidades profesionales pueden contribuir a superar estos desafíos. El Centro de Diálogo KAICIID desarrolló programas para entrenar a capacitadores internacionales de diálogo interreligioso, como líderes Scout Mundiales, maestros que capacitan a futuros líderes religiosos (el Programa Internacional de Becarios) y líderes religiosos en alfabetización mediática (el Programa de Redes Sociales).

Si los profesores no valoran y aceptan las diferencias culturales y las muestran en su comportamiento, el mejor plan de estudios de educación intercultural resultará ineficaz. Independientemente del alcance y la naturaleza de los desafíos, con base en la investigación empírica y la evidencia de los estudios de paz y resolución de conflictos, sabemos que la reclusión, la separación y el aislamiento proporcionan un terreno fértil en las instituciones religiosas para adoptar una doctrina de educación exclusivista y dogmática. La educación interreligiosa, a pesar de sus desafíos, es una herramienta que puede contribuir a contrarrestar tales tendencias en la realidad de COVID-19.

 

Profesor Mohammed Abu- Nimer,

Consejero Sénior, Centro de Diálogo KAICIID,

Paz Internacional y Resolución de Conflictos (PRIC), Universidad Americana, Washington DC