El impacto de la pandemia del covid-19 en la sociedad y en el bienestar espiritual de los niños y niñas- La respuesta de Arigatou International

Por la Sra. María Lucía Uribe, Directora, Arigatou International Ginebra

Han transcurrido casi tres meses desde que el mundo se enfrentó con la pandemia de covid-19. Muchas cosas han pasado en tan corto periodo de tiempo, las cuales han sido difícil de evaluar o incluso calificar en cuanto al impacto en las vidas de la gente y en nuestro futuro como sociedad.

Quisiera resaltar tres puntos críticos sobre el impacto de covid-19 en nuestras comunidades para entender la necesidad de abordar el tema del bienestar espiritual de los niños y las niñas durante este período y cómo enmarcar nuestra respuesta de la mejor manera.

Derechos Humanos

El mundo como lo conocemos hoy en día está cambiando. La pandemia de covid-19 nos ha obligado a limitar nuestro contacto físico con otros, ha restringido muchas libertades fundamentales como la libertad de expresión, en algunos países; la libertad de movimiento, y ha afectado el cumplimiento de muchos derechos, particularmente para los más vulnerables, incluyendo a los niños y a las niñas: el derecho a la educación, derecho a la salud, derecho a trabajar para muchos trabajadores independientes, o el derecho a ser protegidos del abuso y la violencia, mientras observamos el aumento en la violencia intrafamiliar, por nombrar unos pocos. El covid-19 también ha hecho más evidentes las desigualdades sociales en el mundo ya que son los más vulnerables quienes han sido más negativamente impactados. Hoy más que nunca nos damos cuenta de la importancia de nuestra interconexión con los otros al enfrentar la ruptura de un mundo que privilegia el individualismo y crecimiento económico, y empieza a ver la necesidad de crear y fortalecer las redes de seguridad social para los más vulnerables. Este es el mundo cambiante que estamos viendo hoy en día, y al que nuestros niños y niñas están siendo expuestos al tiempo que experimentan altos niveles de estrés, ansiedad e incertidumbre acerca del futuro de sus padres y cuidadores pero también de sí mismos. Actualmente estamos criando a nuestros niños y niñas en ambientes restringidos, llenos de temor, e incluso si las medidas se relajan en un futuro cercano, se prevé que por algún tiempo las prácticas de distanciamiento físico deberán continuar.

En un estudio reciente sobre el impacto del covid-19 en los niños y las niñas, llevado a cabo por World Vision International, con 101 niños, el 71% de ellos expresaron sentirse aislados y solos debido al cierre de las escuelas. El 91% de los encuestados reconocieron enfrentar estrés emocional y sentimientos desagradables, incluyendo ansiedad, ira, y preocupación debido a la incertidumbre de cuánto durará la crisis y el lidiar con el aislamiento.

¿Cómo apoyamos, entonces, el bienestar espiritual de los niños y las niñas en este mundo cambiante, donde los espacios infantiles que nutrían su pleno desarrollo están siendo afectados?

OP refugee

Xenofobia y discriminación

La pandemia de covid-19 ha exacerbado la xenofobia, el odio y la exclusión, como lo menciona el Relator Especial de la ONU para las Minorías, en intervenciones recientes[1]. Esto incluye ataques físicos en contra de ciudadanos chinos y de Asia en general, discursos de odio culpando a Roma y a los hispanos por la expansión del virus, y llamados por parte de algunos líderes políticos pidiendo que se les niegue el acceso atención médica a los migrantes. En algunos países, estamos viendo una escalada de la islamofobia, de la misma manera los discurso de odio antisemitas se han incrementado y en las redes sociales también vemos un aumento en los discursos de odio en contra de grupos minoritarios.

Niños, niñas y jóvenes tienen ahora más acceso a internet, pasan más tiempo solos y sin espacios adecuados dentro de las escuelas o el entorno familiar para discutir y pensar de manera crítica acerca de la veracidad de la información a la que tienen acceso. Este continuo despliegue de retórica discriminatoria afecta la forma en que niños, niñas y jóvenes ven el mundo, sus relaciones con otros y crea narrativas negativas acerca del “otro” que pueden llegar a “normalizarse” en las sociedades, en la medida en que los grupos nacionalistas ganan más espacios y exacerban sus ideologías en contra de las minorías.

Entonces, ¿cómo apoyamos el bienestar espiritual cuando sus identidades, sentido de pertenencia y conexiones con los demás están siendo afectados?

Pobreza, violencia intrafamiliar y medio ambiente

Las estimaciones del Banco Mundial sugieren que el covid-19 llevará a 49 millones de personas a la pobreza extrema en 2020[2]. Sabemos que la pobreza exacerba la violencia en contra de los niños y las niñs ya que los priva de servicios básicos, acceso a la educación e impacta el bienestar de sus familias. La interdependencia entre las acciones humanas en contra del medio ambiente y la exposición a nuevos virus, como el del covid-19, se ha vuelto ahora más evidente que antes, otorgando mayor importancia a la necesidad de proteger a la madre tierra y desarrollar prácticas más sostenibles en nuestros comportamientos. El futuro y el bienestar espiritual de los niños y las niñas se comprometen cuando no logramos tratar la crisis ambiental hoy, afectando negativamente la posibilidad de que los niños se conecten con la naturaleza y violentando su derecho a un futuro seguro.

Un hecho a menudo ignorado es cómo la pobreza puede afectar el accionar, su capacidad y oportunidades de participar en la sociedad y en las decisiones que los conciernen. El empoderamiento de los niños y las niñas está estrechamente ligado a su desarrollo espiritual ya que les brinda herramientas para responder positivamente a los desafíos éticos en sus sociedades y verse a sí mismos no como seres humanos aislados sino como agentes de cambio capaces de influenciar al mundo que les rodea. Con la mitad de los estudiantes en el mundo actualmente fuera de las aulas sin acceso a una computadora, y más del 40% de los niños y las niñas sin acceso a internet en sus hogares[3], vemos las crecientes disparidades en el acceso a la educación y el aprendizaje, lo que compromete la capacidad de los niños para desarrollar plenamente sus habilidades.

El Secretario General de las Naciones Unidas ha reportado un incremento global en violencia intrafamiliar ligada al covid-19, y algunos países registran el doble de llamadas a las líneas de auxilio.[4] Pasar más tiempo en plataformas virtuales deja a los niños y las niñas vulnerables ante el acoso y la explotación sexual en línea, ya que los perpetradores buscan aprovecharse de la pandemia de covid-19.

Entonces, ¿qué tipo de respuesta se necesita para apoyar el bienestar espiritual de los niños y las niñas en un mundo afectado por la pandemia de COVID- 19 que enfrenta la ruptura en nuestro tejido social, en la protección de libertades fundamentales, el incremento en los niveles de pobreza y violencia intrafamiliar, que desafía prácticas que atentan contra nuestro medio ambiente, y que carece de liderazgo global que responda con un enfoque común al problema que nos afecta a todos? ¿Cómo se están preparando los niños, las niñas y los jóvenes para responder y ayudar a co-crear y transformar un mundo que necesita sanar?

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Sobre la base de estas reflexiones críticas, Arigatou International ha desarrollado una campaña de respuesta titulada Fe en Acción por la Niñez, para proteger, apoyar y empoderar a los niños y a las niñas durante la pandemia de COVID- 19.

Nuestra respuesta a la pandemia de COVID- 19 está enfocada en tres ejes:

  1. Movilizar a las comunidades religiosas y expertos en protección infantil para proteger a los niños y a la niñas de la violencia y apoyar su bienestar espiritual.
  1. Promover enfoques para padres, madres, cuidadores y maestros para fomentar la seguridad y el bienestar espiritual de los niños y las niñas durante y después de la cuarentena.
  1. Elevar las voces de los niños, niñas y jóvenes para fomentar reflexiones éticas sobre el impacto del covid-19 en el mundo de hoy y capacitarlos para contribuir a la transformación de nuestro mundo.

Arigatou International, a través de su Iniciativa de Educación Ética ha ganado experiencia durante más de 15 años sobre cómo fomentar los valores y la espiritualidad en los niños y las niñas que puedan ayudarlos a aprender a vivir con los demás. Tenemos un programa llamado “Aprender a vivir juntos”, que se lanzó en 2008 y desde entonces ha llegado a más de 410 mil niños de diversos orígenes étnicos, sociales, culturales y religiosos en más de 40 países de todo el mundo.

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Como respuesta a la pandemia, hemos adaptado las actividades de este manual para que las familias trabajen con niños y niñas de 4 a 18 años para fortalecer los lazos familiares, nutrir la espiritualidad de los niños y brindarles oportunidades de aprendizaje para que reflexionen sobre los desafíos éticos, desarrollen su imaginación, pensamiento crítico, y piensen en formas concretas en las que todavía pueden conectarse entre sí, mientras practican el distanciamiento físico seguro.

Hoy vemos que algunas escuelas ofrecen aprendizaje en línea con un enfoque en seguir el plan de estudios y con poco énfasis en el aprendizaje socioemocional o reflexiones éticas sobre la situación actual. También vemos que la mayoría de los materiales disponibles para padres, madres y cuidadores se centran en cómo entretener a sus hijos e hijas o mantenerlos ocupados, pero muy poco en cómo cultivar su espiritualidad y sus reflexiones éticas.

Las 32 actividades propuestas ayudan a los niños y a las niñas a reflexionar sobre la situación actual, sus relaciones con los demás, sobre ellos mismos, las injusticias, sus derechos, así como a centrarse en crear espacios para que los miembros de la familia se conecten entre sí, compartan sentimientos y apoyen a los niños en su sentido de pertenencia en el mundo, particularmente en un momento donde todos nos sentimos desarraigados de nuestras rutinas, vidas, experiencias sociales y conexiones.

Las actividades pueden ayudar a los niños y a las niñas a encontrar un propósito, dar sentido a la nueva realidad, tomar consciencia de lo sagrado de la vida en relación con los demás y pueden ayudarlos a conectarse con los demás.

También hemos desarrollado mensajes simples para familias que no tienen acceso a computadoras o que no tienen tiempo de leer un folleto. Algunos de estos mensajes son: 

  • Cultivar espacios para la gratitud en el hogar
  • Hacer tiempo para realizar actividades juntos: jugar, leer historias, cocinar, hacer jardinería, comer (actividades que ayudan a formar vínculos)
  • Ayudar a los niños a conectarse por teléfono o internet con familia y amigos- con el fin de mantener su conexión con otros
  • Encontrar alegría y positivismo en las pequeñas cosas de la vida
  • Crear espacios para la meditación, la reflexión y la oración juntos
  • Encontrar maneras de hacer algo por la comunidad, ayudar a alguien que lo necesite
  • Hablar y compartir acerca de sus sentimientos para que exista apoyo mutuo y mejor comunicación- permítase a sí mismo ser vulnerable
  • Hablar acerca del virus
  • Ser un modelo a seguir

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El ambiente en el que se cultiva la espiritualidad en los niños y las niñas es muy importante, ya que la espiritualidad no puede nutrirse en un ambiente de violencia. Por lo tanto, si bien estas actividades y sugerencias ayudan a los padres, madres y cuidadores a cultivar la espiritualidad innata de los niños y las niñas, también puede contribuir a un auto análisis sobre cómo estamos creando o no entornos tóxicos para nuestros hijos, y desafiar las formas violentas de criarlos.

Una segunda respuesta concreta para fomentar la espiritualidad y las reflexiones éticas de los niños y las niñas es a través de su empoderamiento. Una forma muy importante de proteger a los niños es empoderarlos. Muy a menudo pensamos que la protección de los niños es una acción vertical que hacemos hacia ellos, pero olvidamos que los niños y las niñas son individuos por derecho propio, y que su empoderamiento es una condición sine qua non para su protección, a medida que se dan cuenta de sus derechos y se preparan para hablar y responder de manera positiva.

Un niño o una niña empoderado, una niña o un niño que puede pensar críticamente, un niño o una niña que puede expresar sus puntos de vista, un niño o una niña que es consciente de la realidad social y comprende las consecuencias de sus acciones en los demás, un niño o una niña que practica la empatía y la solidaridad con otros, es consciente de la interconexión de la vida, y está equipado para responder, es un niño o una niña cuya espiritualidad se nutre y afirma.

A través de la campaña, hemos estado recogiendo las voces de niños, niñas y jóvenes. Tenemos un grupo de 9 niños que encabezan una campaña para llegar a más niñosy niñas  y jóvenes a través de mensajes sobre su papel hoy y brindar reflexiones éticas sobre los desafíos que están experimentando, cómo ven su futuro y cómo desean que sea este futuro. Ellos proporcionarán recomendaciones a los responsables de elaborar políticas y a líderes religiosos sobre la necesidad de transformar el mundo, un mundo en el que son asociados y co-creadores.

Es importante sostener que no estamos abogando únicamente por el bienestar espiritual de los niños y las niñas durante estos tiempos. Estamos abogando por un enfoque holístico para responder a la seguridad y el empoderamiento de los niños que pueda mejorar su bienestar, incluido el espiritual. El ecosistema de un niño o una niña se compone de varias capas: la familia, la escuela, las comunidades religiosas, las leyes y políticas, así como la comunidad en general.

También estamos movilizando las voces de los líderes religiosos y expertos en protección infantil para crear consciencia sobre el impacto de covid-19 en los niños y las niñas, a la vez que fomentamos la importancia de los líderes religiosos para llegar a sus comunidades a fin de influir en los comportamientos que podrían afectar el bienestar de los niños y las niñas y fomentar prácticas que puedan ayudar a su desarrollo espiritual en estos tiempos difíciles.

El liderazgo de las autoridades religiosas es fundamental para muchas personas y comunidades de todo el mundo. En un momento en que las personas recurren a su fe en busca de fortaleza, los líderes religiosos deben ser los primeros en brindar asesoramiento, ayudar a la sanación espiritual y desafiar todo tipo de violencia.

Dentro de este trabajo, también desarrollamos un folleto con 9 recomendaciones para líderes religiosos y comunidades, que contiene los siguientes puntos: 

  1. Crear consciencia en el incremento de los niveles de violencia contra los niños y las niñas
  2. Apoyar la concientización de los niños y las niñas acerca del covid-19 y el lidiar con el distanciamiento físico
  3. Ayudar a crear ambientes saludables, seguros y de cuidado para los niños y las niñas durante el confinamiento, incluyendo la seguridad en línea
  4. Fortalecer las colaboraciones religiosas e interreligiosas durante el confinamiento
  5. Apoyar a las madres y los padres para que cultiven los valores éticos y la espiritualidad en los niños y las niñas en la familia y en los lugares de acogida
  6. Empoderar a las niñas y a los niños para que participen y contribuyan a la vida comunitaria
  7. Conectarse con sus gobiernos locales y nacionales
  8. Fomentar la solidaridad para responder a las necesidades de las niñas y los niños más vulnerables
  9. Apoyar y orar por los profesionales médicos, cuidadores e investigadores

Hemos visto el trabajo de organizaciones de fe a nivel local, pero también de comunidades religiosas. Me gustaría terminar con un poderoso ejemplo: Shanti Ashram en India ha estado desarrollando una serie de respuestas que muestran los diferentes niveles en los cuales las comunidades religiosas pueden responder.  Su trabajo se ha enfocado inicialmente a las siguientes líneas de acción: 

  1. Hacer un llamado para la colaboración interreligiosa y la acción en favor de los más vulnerables
  2. Desafiar las narrativas de temor
  3. Proporcionar apoyo financiero para apoyar a las familias más vulnerables- transferencias de dinero
  4. Crear acercamientos innovadores para que los niños eleven sus voces
  5. Crear consciencia acerca del distanciamiento social, así como la educación para promover la higiene en las personas.

Conclusiones

El desarrollo espiritual de los niños y las niñas no ocurre en el vacío ni se trata de permanecer en silencio o aislados del mundo. Requiere estar en conexión con uno mismo, pero muy en conexión con los demás y la sociedad. Requiere poder servir a los demás y nutrir el tejido social que nos conecta a todos. Las diversas implicaciones del covid-19 en nuestras vidas tienen un impacto en la forma en que los niños y las niñas ven y están en el mundo, y es nuestra responsabilidad ética asegurarnos de que durante y después de este período, las niñas y los niños no solo estén protegidos, sino que también estén empoderados para contribuir positivamente a este mundo cambiante.

Para obtener más información sobre la Campaña Global Fe en Acción por la Niñez y los materiales mencionados en este artículo, visite nuestra página de respuesta al covid-19: https://arigatouinternational.org/en/response-to-covid19

Por la Sra. María Lucía Uribe

Directora, Arigatou International Ginebra

 

Camp 1

 

[1] Los temores acerca de la COVID- 19 no deben explotarse para atacar y excluir a las minorías- experto de la ONU https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=25757&LangID=E último acceso 3 de mayo de 2020

[2] El impacto de la COVID- 19 (Coronavirus) en la pobreza mundial: Por qué el África Subsahariana puede ser la región más golpeada https://blogs.worldbank.org/opendata/impact-covid-19-coronavirus-global-poverty-why-sub-saharan-africa-might-be-region-hardest?cid=EX último acceso 3 de mayo de 2020

[3] https://news.un.org/en/story/2020/04/1062232

[4] Noticias de la ONU - Surgen disparidades sorprendentes en el aprendizaje digital a medida que la COVID-19 se propaga: agencia de educación de la ONU. https://news.un.org/en/story/2020/04/1061052 último acceso 3 de mayo de 2020