Educación Ética para los Niños y Niñas: Una contribución crítica para la implementación de la Agenda 2030

El mundo de hoy está en la encrucijada del progreso tecnológico y la inestabilidad social, económica y política. Por un lado, tenemos más acceso a información y herramientas que nos permiten comunicarnos a través de las fronteras; por otro lado, las desigualdades, las ideologías extremas, la exclusión y la discriminación se están extendiendo por todo el mundo.  

Cuando miles de niños y jóvenes se escapan de la escuela para salir a las calles, reclamar un futuro mejor y exigir un mejor cuidado del medio ambiente, sabemos que les estamos fallando como adultos. Cuando miles de jóvenes tienen que manifestarse para exigir políticas que les brinden oportunidades decentes, sabemos que nuestros sistemas les están fallando. Cuando miles de niños se ponen de pie en el Día Universal del Niño para decir "¡NO!" a la violencia contra los niños, para decir "¡ALTO!" al castigo corporal, la violencia de género, la discriminación y todas las formas de violencia, y para decir "¡ESCÚCHENNOS!”: sabemos que no estamos haciendo lo suficiente para proteger y trabajar con los niños. Hoy, niños y jóvenes de todos los rincones del mundo están pidiendo a los adultos que cuiden nuestro planeta, nuestros pueblos y nuestro futuro... su futuro. Los niños y los jóvenes nos dicen que no importa lo que se les enseñe en la escuela si fallamos como seres humanos en cuidarnos unos a otros, si no están y no se sienten protegidos y empoderados, y si no se les brindan oportunidades para hacer la diferencia en sus comunidades.

Resulta claro que hemos privilegiado la educación de la mente a expensas de la educación del corazón.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en el Objetivo 4.7, declara que la educación debe promover el "desarrollo sostenible, incluyendo, entre otros, a través de la educación para el desarrollo sostenible y estilos de vida sostenibles, derechos humanos, igualdad de género, promoción de una cultura de paz y no violencia, ciudadanía global y apreciación de la diversidad cultural".

La Educación Ética para los Niños y Niñas es fundamental para lograr la Agenda 2030. La piedra angular del desarrollo sostenible es la educación que ayuda a los niños y jóvenes a desarrollar habilidades de pensamiento crítico y fomenta la colaboración y la acción colectiva, la empatía, el respeto por las diferencias y un sentido de las responsabilidades individuales y colectivas, y que ayuda a desarrollar la capacidad de conciliar las diferencias y crear puentes de confianza.

Nuestro enfoque de Educación Ética proporciona un marco conceptual, un método pedagógico y un conjunto de herramientas creativas que ayudan a los niños a conectarse y aprender unos de otros superando las divisiones religiosas, étnicas, de género y socioeconómicas. Los equipa con las habilidades para entablar un diálogo entre ellos, tomar conciencia crítica del mundo que los rodea y pensar en lo que pueden hacer, individual y colectivamente, para transformar sus comunidades. Quizás de manera más urgente hoy en día, la Educación de Ética cultiva la espiritualidad de los niños, su capacidad innata para conectarse con su ser interior, con los demás, con la naturaleza y con lo que consideran Divino o Trascendente, una espiritualidad que abraza al otro, que fortalece su identidad y pertenencia, y los inspira a cuidarse unos a otros por un propósito mayor. La Educación Ética para los Niños y Niñas está transformando la forma en que la educación prepara a los alumnos para los desafíos que enfrentan nuestras sociedades y las demandas éticas de nuestros tiempos. Nos guían las voces de los niños, los muchos educadores que quieren desafiar las estructuras verticales de la educación y todos los que entienden que la educación debe ser parte de la solución. Nos impulsa la convicción de que la educación debe contribuir a construir sociedades pacíficas e inclusivas.

La Educación Ética para los Niños y Niñas trabaja a lo largo de todo el ciclo de vida de los niños, y junto a educadores, familias, comunidades religiosas, gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, agencias multilaterales y niños y jóvenes. Estamos co-creando el cambio con muchos socios alrededor del mundo. Les invito a unir esfuerzos con nosotros para transformar el estado de la educación y el aprendizaje de hoy, para trabajar junto con niños y jóvenes de todo el mundo que exigen un cambio, y para contribuir a un mejor hoy y un mejor mañana para cada uno de los niños y para todos.

Gracias por su interés en nuestro trabajo y por mantener la promesa de construir un mundo que se preocupe por los niños, un mundo que los incluya y los respete, un mundo que ellos están ayudando a formar.

 

Por: Maria Lucia Uribe, Directora de Arigatou International Ginebra