La prevención contra la violencia debe empezar en la primera infancia

Sra. Marta Santos País, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños

La violencia contra los niños es generalizada e invasiva, y con frecuencia comienza en la primera infancia. Como lo señala el informe "Un rostro familiar" de UNICEF: levantar la voz, gritar o vociferar son formas comunes de disciplina para los niños de 1 año; cerca de 300 millones de niños de entre 2 y 4 años experimentan agresión psicológica y / o castigo físico por parte de sus cuidadores en el hogar; 176 millones de niños menores de 5 años son testigos de violencia doméstica.

A diferencia de un cuento de hadas, la historia de la violencia en la primera infancia no tiene un final feliz. De hecho, el estrés en la primera infancia, incluida la exposición a la violencia, puede alterar el desarrollo de la estructura y función del cerebro, afectar el lenguaje y las habilidades cognitivas del niño y comprometer su salud y su educación.

Pero, además, la exposición a la violencia en los primeros años puede tener un impacto negativo en el comportamiento adulto posterior. Como lo demuestran los estudios longitudinales, los niños expuestos a la violencia tienen más probabilidades de: ser víctimas de violencia más adelante en la vida y convertirse ellos mismos en perpetradores; usar la violencia como adultos contra sus parejas y sus propios hijos; y, estar en mayor riesgo de caer en conductas delictivas.

Una primera infancia libre de violencia es importante: los primeros 1.000 días de la vida de un niño son la base de todo el desarrollo futuro de una persona. Al prevenir la violencia en la primera infancia, los niños pueden desarrollar todo su potencial y crecer libres del miedo y de la violencia.

Este objetivo está al alcance y no hay mejor momento que el presente: el año 2019 marca el 30º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño e invertir en la primera infancia y poner fin a la violencia en las vidas de los niños son, ante todo, imperativos de los derechos de los niños.

Pero, además, las políticas integradas de desarrollo de la primera infancia que previenen y eliminan la violencia contra los niños, y cuestan tan sólo US$0,50 por niño al año cuando se combinan con los servicios existentes, tienen sentido económico. Se estima que la violencia contra los niños le cuesta a la economía mundial más de US$7 billones cada año. Estos costos pueden evitarse e invertir recursos en servicios sociales básicos de calidad para los niños y sus familias.

Sabemos lo que se necesita hacer: la evidencia y la experiencia de todo el mundo muestran la diferencia fundamental lograda cuando se combinan 4 acciones estratégicas:

Un fuerte liderazgo político es clave para la eliminación de la violencia desde los primeros años. Un paso clave es la promulgación y aplicación de una prohibición legal integral de todas las formas de violencia en todos los entornos, incluso dentro del hogar.

Los sistemas de protección social son fundamentales para apoyar a las familias en sus responsabilidades de crianza de los hijos, promover una disciplina positiva y prevenir el abandono y la colocación de niños en instituciones.

La violencia es multifacética y debe abordarse a través de un enfoque multidisciplinario y con un enfoque que involucre a las múltiples partes interesadas, promoviendo acciones integradas y cohesivas en la prevención y respuesta a la violencia.

Se necesitan alianzas sólidas con todos los sectores de la sociedad, incluidos los líderes religiosos que puedan ayudar a promover el respeto por la dignidad humana del niño y crear un entorno de cuidado y de no violencia para el desarrollo de todos los niños.

El imperativo de los derechos del niño para poner fin a todas las formas de violencia contra los niños; el aval científico que muestra el grave impacto de la violencia en el desarrollo de los niños pequeños y en la vida adulta; la investigación que documenta estrategias efectivas para acabar con ella; y la oportunidad de evitar enormes costos para la sociedad: todos ellos reclaman nuestra acción urgente: ¡la prevención de la violencia debe comenzar en la primera infancia!